La
Comunidad IIDENUT nace como un espacio dirigido exclusivamente a desarrollar herramientas
que permitan contribuir con el posicionamiento de los profesionales de la
Nutrición de habla hispana y no solo eso, sino también el intercambio de
información organizada, depurada y con la suficiente validez científica como
para servir de respaldo para nuestro ejercicio cotidiano. Para ello, hemos extraído
todas las ventajas posibles que el mundo digital puede ofrecer para ponerlas al
servicio de una ciencia pujante, exitosa y en plena evolución como es la Ciencia
de la Nutrición.
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martes, 25 de junio de 2019
BIENVENIDOS A LA COMUNIDAD IIDENUT
Etiquetas:
Actualización Clínica,
bioquímica nutricional,
Indicaciones Nutricionales,
Interacción Fármaco Nutriente,
Nutrición Clínica,
Nutrición Pública
viernes, 1 de febrero de 2019
NUTRICIÓN Y PATOLOGÍA RENAL
Los riñones llevan a cabo funciones diversas que,
de alguna manera, se pueden agrupar en 3 categorías: excretoras, reguladoras y
endocrinas. En este contexto, los riñones participan en procesos complejos que
van desde la excreción de la urea formada a partir de los desechos de nitrógeno
provenientes de la metabolización de proteínas o de la creatinina formada a
partir del metabolismo de la creatina fosfato -una de las formas de almacén
energético de los músculos- hasta la síntesis del metabolito activo de la
vitamina D -el calcitriol-, pasando por la regulación de los niveles
plasmáticos sodio y potasio.
Los problemas que afectan la función renal tienen grados variados de
complejidad. La litiasis renal y las infecciones a las vías urinarias son
probablemente dos de los problemas más comunes del sistema renal y los que
menos mortalidad presentan. Aunque no
existe una causa clara para el desarrollo de litiasis renal, si se han
identificado factores predisponentes: intrínsecos y extrínsecos.
Intrínsicamente, la historia familiar de cálculos renales multiplica por 3 la
posibilidad de padecerlos, la obesidad -sobre todo en mujeres-, la Diabetes
Mellitus, la hipertensión arterial (HTA), el hipertiroidismo y la gota, incrementa
son otros factores que también incrementan este riesgo. Extrínsecamente, el
consumo reducido de agua por diversas circunstancias y el consumo reducido de
fuentes alimentarias de calcio incrementan significativamente el riesgo de
padecer cálculos; debe recordarse que el calcio quela el exceso de oxalato a
nivel intestinal y evita que llegue a la sangre y por allí al riñón; los
cálculos de oxalato de calcio son los más prevalentes, alrededor del 60% (1).
viernes, 29 de junio de 2018
NUTRICIÓN Y CRECIMIENTO ECONÓMICO
En los años
recientes, el “Tema Nutrición” ha estado presente tanto en los discursos
electorales como en los programas de trabajo de todos los Gobiernos y Estados
en Latinoamérica; no obstante, si revisamos las acciones concretas y los montos
apropiadamente invertidos en la materia, da la impresión de que, para estos
mismos Gobiernos y Estados, el “Tema “Nutrición” se hace por sí solo, es decir,
no requiere decisión política ni inversión científicamente sustentada. Los
ejemplos relacionados con dinero mal invertido en programas mal diseñados o
dirigidos por personas que poco o nada conocen sobre este tópico son
abundantes. Desde la selección de suplementos con limitada o nula base
científica hasta el empleo de recursos humanos y económicos en actividades que
no generan cambios sostenibles a largo plazo. En función de toda la retórica
alrededor, uno podría pensar que el “Tema Nutrición” tiene un peso específico
muy fuerte tanto para los Gobiernos como para los Estados; lamentablemente,
parece ser que muy pocos conocen a ciencia cierta de qué se trata o como debe
abordarse; de otro modo, hace mucho que los Gobiernos y Estados habrían ubicado
a los verdaderos especialistas en las acciones de prevención y recuperación
como una señal clara de interés y conocimiento exacto de las dimensiones del “Tema
Nutrición”. A continuación, algunos ejemplos de los comentado de cómo el “Tema
Nutrición” no se aborda apropiadamente y de cómo una decisión adecuada puede
generar un impacto social y económico superlativo en el desarrollo de un país.
A NIVEL CLÍNICO
En el ámbito
hospitalario, la escasez de recurso humano, instrumental e insumos es
abrumadora. Según los patrones promovidos por el Comité Internacional para la
Toma de Posición en torno a la Nutrición (CIENUT)(1), el tiempo mínimo
de atención para el primer contacto con el paciente no debería ser menor a 45
minutos, lo cual quiere decir que en una jornada promedio de 6 horas de
trabajo, un profesional de la Nutrición solo podría evaluar alrededor de 13
pacientes; en la realidad, un profesional de la Nutrición tiene a su cargo
entre 100 y 200 pacientes por cada turno de trabajo. Mención aparte deben tener
las actividades relacionadas con la administración y supervisión de las
unidades de producción de regímenes y
jueves, 28 de septiembre de 2017
ÁCIDOS SIÁLICOS
Las primeras
referencias disponibles en la bibliografía, en relación a la existencia de
estos compuestos, se encuentran en descripciones de la composición molecular de la saliva y el
cerebro. Originariamente, solo se hablaba del ácido siálico como un compuesto
único; sin embargo, en la medida que se dispuso de mejores métodos de análisis,
se pudo determinar que el ácido siálico no era un compuesto único, sino una
familia de compuestos.
DEFINICIÓN
Los ácidos
siálicos son una familia de monosacáridos de 9 carbonos (la glucosa y la
fructuosa son monosacáridos de solo 6 carbonos) que poseen un grupo funcional
“ceto” que les proporciona acidez y carga negativa. El ácido
N-acetilneuraminico (Neu5Ac) y el ácido N-glicolilneuroaminico (Neu5Gc) son los
ácidos siálicos más abundantes en la naturaleza.
Estos
monosacáridos son los constituyentes principales de muchos oligosacáridos (compuestos
formados por 3 a 9 sacáridos), glucoproteínas (moléculas formadas por sacáridos
y proteinas) y glucolípidos (moléculas formadas por sácaridos y ácidos grasos),
especialmente aquellos que se encuentran en las membranas celulares (glucolípidos
y glucoproteinas) y en los productos secretados por muchas células como, por
ejemplo, las mucinas (glucoproteinas) y los oligosacáridos de la leche.
martes, 16 de agosto de 2016
CARACTERÍSTICAS BIOQUÍMICO-NUTRICIONALES DE LA GLUTAMINA
La
glutamina es uno de los 20 aminoácidos que constituyen las proteínas del organismo.
Desde el punto de vista nutricional es considerado un aminoácido
condicionalmente esencial, es decir, necesario solo bajo condiciones críticas. El
grupo R de la glutamina le otorga una fuerte polaridad de modo que este
aminoácido es relativamente más soluble en agua que en grasas.
Entre el 60-90% de su consumo es absorbido
principalmente a través del yeyuno, por lo cual, una pérdida de este segmento
puede reducir la tasa de absorción hasta en un 20% (1).
La glutamina
es el aminoácido libre más abundante en el plasma aunque también se encuentran
en grandes concentraciones en el tejido muscular. Su concentración en el cuerpo
se debe a la relación que existe entre la actividad biológica de dos enzimas:
la glutaminasa (depura glutamina) y la glutamina sintetasa (genera glutamina).
viernes, 10 de junio de 2016
RELACIÓN FÓSFORO PROTEÍNA EN LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA
La Enfermedad Renal Crónica (ERC) en cualquiera de sus estadios, genera un cuadro de
desequilibrio metabólico que pone a prueba de manera permanente las capacidades
Clínicas del Nutricionista/Nutriólogo. El tratamiento Nutricional de la ERC
está lleno de contrastes y situaciones extremas que hacen de esta enfermedad un
reto constante. Solo por citar uno de muchos ejemplos parecidos: por un lado,
el manejo de la enfermedad puede requerir la restricción severa del volumen
administrado; mientras que a la vez y por el contario, demandar un aporte
elevado de energía.
En este contexto,
la relación entre el aporte de proteínas y de fósforo constituye también un
problema de difícil manejo sobre todo en los estadios de diálisis. En los
estadios iniciales de ERC e incluso en los estadios avanzados pre-diálisis
cuando la restricción de proteínas se hace más estricta, el manejo del aporte
de fósforo es relativamente sencillo por una razón:
miércoles, 9 de marzo de 2016
Pautas generales para la Dosificación de Suplementos de vitaminas y/o Minerales
El
uso clínico de miconutrientes en una matriz no alimentaria, es decir, empleando
un preparado farmacéutico (jarabe, emulsiones, cápsulas, pastillas, polvos u
otros), es una tarea relativamente nueva para el Nutricionista/Nutriólogo
(dependiendo de la denominación del país). Nuestra formación académica prioriza
el uso del alimento como vehículo principal y suficiente de micronutrientes; nos
enseñan que la alimentación balanceada puede cubrir, por si sola, todos los
requerimientos de vitaminas y minerales de una persona; pero se da muy poco
énfasis, al hecho igualmente importante, que bajo ciertas circunstancias los
alimentos podrían ser insuficientes para
cubrir estas necesidades tanto en personas
aparentemente sana como en enfermas.
Meditemos
un momento en lo siguiente. Se ha sugerido que la suplementación profiláctica
de vitamina C en dosis de 1000 mg por día, puede reducir la formación de
cálculos biliares (1), tiene un
potente efecto antioxidante y fortalece el sistema inmune entre otras funciones;
se sabe por otro lado, que un consumo menor a 2000 mg por día de Vitamina C es
lunes, 25 de enero de 2016
Uso clínico apropiado del Factor de Lesión
¿Qué es el factor
de lesión?
El
factor de lesión o de injuria representa la cantidad de energía adicional que
una persona necesita, para que su cuerpo pueda reparar un tejido dañado,
repletar un tejido depletado o sostener
la actividad extraordinaria de un órgano. Sabemos de esta demanda adicional gracias
a estudios de calorimetría indirecta, mismos, que han permitido cuantificar con
precisión cuanto se crece, por encima de lo normal, el requerimiento de un
individuo que enfrenta alguna de las condiciones citadas líneas arriba.
Si
el uso de la calorimetría indirecta fuera un procedimiento de aplicación regular
en el ejercicio clínico de la Nutrición, la idea de un factor de lesión no
pasaría de ser un concepto interesante digno de recordar y nada más; el calorímetro
indirecto nos diría cuál es el gasto real de la persona sin necesidad de hacer
cálculo alguno.
viernes, 20 de marzo de 2015
Calorías No proteícas por gramo de Nitrógeno
El cálculo de requerimientos nutricionales en una persona sana o enferma tiene un orden sumamente estricto: i) se calcula el requerimiento de energía utilizando ecuaciones como aquellas del Dietary Reference Intake (DRI) o Harris y Benedict; ii) se calcula el requerimiento de proteínas; iii) se calcula la relación calorías no proteicas por gramo de nitrógeno (CNP) y de ser necesario se efectúan las correcciones necesarias al aporte de energía total en función del estado del paciente; iv) se calcula el requerimiento de lípidos; v) se calcula el requerimiento de carbohidratos; vi) se calcula el requerimiento de micronutrientes; y finalmente, vii) se calcula el requerimiento de agua.
En este contexto, el cálculo de la CNP proporcionada por un tratamiento nutricional cualquiera es frecuentemente materia de controversia. Para algunos, es un cálculo innecesario que aporta muy poco al objetivo final de cubrir de la manera más precisa los requerimientos nutricionales de una persona; mientras que para otros, su uso es indispensable, sobre todo cuando la condición clínica del paciente es compleja.
Es por ello que las siguientes líneas tienen como objetivo ayudar de alguna manera a que los profesionales de la Nutrición puedan tomar una posición precisa y sustentada sobre este aspecto tan importante.
¿Qué es la CNP?
La relación calorías no proteicas (proporcionadas por lípidos y carbohidratos) por gramo de nitrógeno representa una forma objetiva y cuantificable de garantizar que la proteínas consumidas por una persona puedan ser empleadas de manera efectiva para la formación de tejido. Cuando la cantidad de calorías no proteicas es insuficiente, parte de la proteína administrada debe convertirse en energía para metabolizarse a sí misma (figura 1).
La relación calorías no proteicas (proporcionadas por lípidos y carbohidratos) por gramo de nitrógeno representa una forma objetiva y cuantificable de garantizar que la proteínas consumidas por una persona puedan ser empleadas de manera efectiva para la formación de tejido. Cuando la cantidad de calorías no proteicas es insuficiente, parte de la proteína administrada debe convertirse en energía para metabolizarse a sí misma (figura 1).

Por ejemplo, si un a persona recibe diariamente 2300 kcal y dentro de ellas, 65 g de proteína a partir de la dieta y 25 g de proteína a partir una fórmula enteral, el cálculo de la relación calorías no proteicas por gramo de nitrógeno será el siguiente:
a. Se calculan las calorías no proteicas. Este valor es el resultado de la diferencia que existe entre el aporte energético total y la energía proporcionada por las proteínas (90g x 4 = 360 kcal), lo cual equivale a 2300 kcal – 360 kcal. El resultado será igual a 1940 kcal no proteicas
b. Cálculo de los gramos de nitrógeno. Para el cálculo de los gramos de nitrógeno, primero se debe totalizar el aporte de proteínas. En el ejemplo, la persona recibe en total 90 g de proteína, 65 g a partir de la dieta y 25 g a partir de fórmula. Luego, el valor total de proteínas debe ser dividido entre 6.25 para llevarlo a gramos de nitrógeno. El resultado será igual a 14.4 g de nitrógeno.
c. Relación calorías no proteica por gramos de nitrógeno. La relación se calcula dividiendo las calorías no proteicas entre los gramos de nitrógeno, es decir, 1940 kcal entre 14.4 g de nitrógeno: 134.7
El resultado nos está indicando que por cada gramo de nitrógeno proporcionado, se están administrando 134.7 kcal calorías provenientes de lípidos y carbohidratos.
¿Existen rangos de referencia para comparar si los resultados son adecuados?
Si existen; muchas organizaciones han establecido consensos al respecto. Se sugiere que en las personas aparentemente sanas se deben manejar relaciones por encima de las 180 calorías no proteicas por cada gramo de nitrógeno; mientras que en las personas enfermas la relación debe ubicarse por debajo de 180 y podría descender incluso hasta 80 en pacientes que enfrentan estrés metabólico severo (tabla 1); relaciones menores a 80 no aseguran que las proteínas sean usadas por completo para formar tejido.
Tabla 1.
CNP sugerido según condición clínica del paciente
| Situación clínica del sujeto | CNP |
| Sano | > 180 |
| Enfermo leve | 150-180 |
| Enfermo moderado | 120-149 |
| Enfermo severo | 80-119 |
¿Por qué disminuye la CNP conforme se complica el estado metabólico de una persona?
La reducción en la CNP conforme se complica la situación clínica del paciente tiene que ver con el principio mismo de este cálculo. Debe recordarse, que las calorías no proteicas deben ser proporcionadas por lípidos y por carbohidratos y en una situación de estrés metabólico, mientras más complicada está la condición del paciente, es muy probable que aparezcan dislipidemias o hiperglicemias, en cuyo contexto una CNP alta supondría un mayor aporte de lípidos y carbohidratos lo cual terminaría complicando aún más la situación ya descrita. Por ejemplo, supongamos que una persona en situación clínica estable debe recibir 62.5 g de proteínas (10 g de nitrógeno) y 2050 kcal totales. Estos aportes representan una relación de 180 a 1, lo cual es congruente con una condición clínica estable. Sin embargo, a medida que la situación clínica de la persona se complica, es necesario efectuar correcciones sucesivas porque el estrés metabólico asociado con la complicación del cuadro clínico suele generar, como ya mencionamos, hiperglicemias y/o dislipidemias; además, de otros desórdenes. En este caso, será conveniente reducir las calorías no proteicas a 140 y luego 100 en la medida que el cuadro clínico empeore. Con estas correcciones, se busca mantener el aporte proteico y reducir al mínimo el aporte de lípidos y de carbohidratos, a un nivel en el cual, todavía siguen evitando que la proteína sea convertida en energía para su propia metabolización (figura 2).
No obstante, existen otras muchas situaciones patológicas en las cuales el aporte proteico y es probablemente aquí donde empiezan las controversias. En los pacientes renales por ejemplo, el tratamiento nutricional contempla un aporte alto de energía y un aporte reducido de proteínas; reducción que será más estricta conforme la enfermedad progresa. Bajo esas circunstancias, es probable que el valor de la CNP sea alto, como aquel visto en una persona sana y por tanto, confuso; sin embargo, factible y común en la práctica diaria. Supongamos que una persona deba recibir 62.5 g de proteína y 2050 kcal. Estos aportes generan una CNP de 180. Ahora bien, en la medida que la enfermedad progresa es probable que el aporte proteico, mas no la energía, deba ser reducido a 43 g o quizás tan solo 24.8 g de proteína, con lo cual las nuevas CNP sería de 271 y 487, respectivamente, lo cual de ninguna manera podría ser tomado como una relación de normalidad. Aunque en teoría, la CNP de los pacientes con enfermedad renal avanzada debe estar por encima de 200, existen situaciones que pueden hacer que sea menor, como por ejemplo la presencia de hiperglicemia o dislipidemias en cuyo caso, la relación no debería superar los 150 (figura 3).
En otras eventualidades, pueden presentarse errores al interpretar los valores de la CNP. En los pacientes con obesidad, es común que la CNP sea igual aquella de un paciente crítico (figura 2-c), lo cual se debe a la restricción calórica propia del tratamiento, y a la necesidad que se tiene de mantener un aporte normal de proteína para no contribuir a una pérdida exagerada de masa proteica muscular.
¿Es indispensable calcular esta relación en todas las situaciones?
Lo ideal es que la CNP sea calculada en la mayor cantidad posible de situaciones, aunque a decir verdad, el valor resultante no siempre tendrá relevancia al momento de tomar una decisión sobre el tratamiento nutricional del paciente. Su cálculo es incuestionable en enfermos moderados y sobre todo en enfermos críticos.
Robinson Cruz
Editor en Jefe ReNut
Referencias Bibliográficas
1. Cruz R. Herrera T. Fundamentos Clínicos de la Atención Nutricional en Hospitalización y en Consulta. 1a edición. Lima: Fondo Editorial. IIDENUT. 2013
jueves, 24 de julio de 2014
Evaluación Nutricional en el Paciente con Esteatosis Hepática o Hígado Graso
1. Definición de Esteatosis Hepática
La Esteatosis Hepática o hígado graso es la alteración metabólica que más frecuentemente afecta al hígado. Se denomina EH a la acumulación visible de lípidos (mayoritariamente triglicéridos) en el citoplasma del hepatocito. Histológicamente, existen dos tipos de EH: i) la microvacuolar, que indica daño agudo y se presenta como pequeñas vacuolas de grasa en el citoplasma que no llegan a desplazar el núcleo celular; y ii) la macrovacuolar, que indica daño crónico y en donde prácticamente todo el citoplasma está ocupado por una sola gran vacuola de grasa, misma que produce desplazamiento completo del núcleo celular hacia la periferia.
2. Bioquímica patológica
En aquellos hepatocitos que no muestran daño previo, la acumulación de triglicéridos puede estar asociada con el exceso de oferta o a la detención de su utilización; mientras que en células que muestran daño previo, la acumulación de triglicéridos se produce porque el hepatocito no es capaz de utilizar la grasa a la que tiene acceso.
La presencia de triglicéridos en el hígado tiene dos orígenes:
i) Extrahepático. Los triglicéridos formados fuera del hígado pueden llegar a él de dos maneras: a) los triglicéridos dietarios alcanzan el hígado en una proporción reducida puesto que su destino principal (90%) es el tejido adiposo; y b) los ácidos grasos provenientes de la lipólisis y movilizados en grandes cantidades hacia el hígado en personas que enfrentan pérdidas significativas de peso.
ii) Intrahepático. La metabolización hepática de cantidades excesivas de proteínas y carbohidratos (como consecuencia de una ingesta elevada) genera una gran liberación de compuestos como NADH, glicerol, ATP, entre otros. Estos compuestos son rápidamente esterificados hasta triglicéridos pero previamente estimulan la síntesis de la apoproteina B100. Los triglicéridos esterificados más la apo B100 salen del hígado bajo la forma de VLDL cuyo destino es 90% muscular y 10% tejido adiposo.
La oferta excesiva de triglicéridos en el hígado hace referencia a la grasa extrahepática. Esta no estimula la síntesis de apoB100 por lo cual, en situaciones de gran lipólisis, parte de la grasa es metabolizada y otra parte se acumula en el órgano porque no tiene forma de ser exportada.
La utilización disminuida de grasa hace referencia a la grasa intrahepática. La esterificación y posterior empaquetamiento como VLDL requiere de nutrientes lipotrópicos como la colina o la vitamina B12, mismo que pueden ser escasos en alcoholismo y otras situaciones clínicas.
3. Clasificación y cuadro clínico
Según el porcentaje de hepatocitos afectados, la EH se clasifica en 3 categorías.
- Leve : menos de 25% de los hepatocitos afectados;
- Moderada : de 25 a 50% de hepatocitos afectados,
- Severa : más de 50% de los hepatocitos afectados
La EH no suele presentar síntomas, a menos que progrese hasta esteatohepatitis, fibrosis o incluso cirrosis.
4. Evaluación Nutricional
A continuación solo describiremos brevemente los 6 primeros pasos obligatorios de la metodología de 9 pasos desarrollada por IIDENUT.El paso 7: Evaluación de la Reserva Visceral; Paso 8: Evaluación del Componente Inmunológico; y Paso 9: Evaluación del Componente Catabólico se pueden aplicar en función de la gravedad del cuadro clínico
A continuación solo describiremos brevemente los 6 primeros pasos obligatorios de la metodología de 9 pasos desarrollada por IIDENUT.El paso 7: Evaluación de la Reserva Visceral; Paso 8: Evaluación del Componente Inmunológico; y Paso 9: Evaluación del Componente Catabólico se pueden aplicar en función de la gravedad del cuadro clínico
Paso 1. Evaluación de Signos Clínicos de Deficiencias y/o excesos NutricionalesEs probable que el paciente presente signos múltiples asociados con déficit de nutrientes. Debe recordarse que estas personas suelen tener hábitos de alimentación mal establecidos y en la mayor parte de los casos padecen de sobrepeso u obesidad. Por esa razón, es posible encontrar alguno de los siguientes signos: Acantosis Nigricans (pueden presentar resistencia a la insulina asociada con la obesidad); palidez en piel, uñas y palmas (la anemia es una de las causas de la EH); tejido subcutáneo aumentado.
Paso 2. Evaluación de la interacción entre fármacos y nutrientesLa EH es una enfermedad de manifestaciones sub-clínicas. Cuando el paciente empieza a presentar molestias, es porque existen un grado significativo de afectación del hígado o se está presentado esteatohepatitis; en estos casos, la medicación es normalmente suspendida temporalmente por lo que no se puede desarrollar este paso.
Paso 3. Evaluación de la Ingesta Alimentaria y factores que la afectanLos pacientes con EH son personas cuya ingesta alimentaria es significativamente desordenada o lo fue durante mucho tiempo. Se debe averiguar sobre horarios de alimentación y el lugar donde se realiza cada comida. Es sumamente importante identificar su consumo real entre comidas a través de alimentos procesados o bebidas gaseosas, por la densidad energética de estos productos. Su ingesta de energía está por encima de sus necesidades reales; su ingesta de proteínas suele estar dentro de los rangos normales; mientras que el consumo de lípidos y carbohidratos (sobre todo azúcares) es apreciablemente alto. Se debe buscar indicios de ingesta insuficiente de vitamina E o colina. Es necesario aplicar una Frecuencia Alimentaria y complementarla con un Recordatorio de 24 horas.
El paciente sintomático con EH se puede presentar apetito disminuido, nauseas, vómitos, diarreas y cambios en el gusto; factores que deben ser tomados en cuenta al momento de elaborar la Prescripción Dietoterapéutica.
Paso 4. Evaluación de la Actividad FísicaComo ya se ha mencionado, en estos pacientes se presenta un desequilibrio marcado entre la ingesta y la necesidad real de energía. Son personas sedentarias aunque en algunos casos podrían tener algún grado de actividad física
Paso 5. Evaluación del Crecimiento y la Composición CorporalEn relación al crecimiento, hasta hace unos años, el Sobrepeso o la Obesidad eran entidades patológicas restringidas casi por completo a los adultos; sin embargo, la prevalencia de estos problemas es cada mayor entre los niños y por ende, la posibilidad de presentar EH a temprana edad. Los niños con EH presentan curvas de crecimiento por encima de la mediana tanto en la talla para la edad como en el peso para la talla. Por otro lado, en aquellos niños que han padecido de Retardo en el Crecimiento también puede presentarse EH debido a la gran movilización de grasa desde las reservas corporales para ser utilizada como fuente de energía.
En relación a la composición corporal, tanto en niños como en adultos, se sugiere emplear pruebas de Impedancia Bioeléctrica y si no se contará con ellas, emplear al menos la medición de la Circunferencia Muscular del Brazo y del Pliegue Cutáneo Tricipital.
En todo momento se debe verificar si recientemente han existido pérdidas significativas de peso.
Paso 6. Bioquímica NutricionalDe manera rutinaria se debe ordenar el dosaje de: Glicemia en ayunas; hemoglobina y Hemoglobina corpuscular media; Vitamina A; vitamina B12 y transaminasas, sobre todo debemos verificar los valores de TGP cuyo origen es primariamente hepático.
FUENTE: DIPLOMADO DE ESPECIALIZACIÓN PROFESIONAL EN NUTRICIÓN CLÍNICA (http://www.iidenut.org/diplomado_virtual.php)
viernes, 2 de mayo de 2014
INDICACIONES NUTRICIONALES
Las
Indicaciones Nutricionales deben dar respuesta oportuna a cada uno de los
Hallazgos Nutricionales identificados en el Diagnóstico Nutricional.
Obviamente, se deberá priorizar aquellos hallazgos que incrementen el riesgo de
morbi-mortalidad de la persona.
Las
Indicaciones Nutricionales variarán en función de las acciones que se buscan
desarrollar en el sujeto, es decir, si se busca llevar a cabo Cuidado
Nutricional o Tratamiento Nutricional. El Cuidado Nutricional está abocado a
fortalecer el Estado Nutricional adecuado en sujetos aparentemente sanos;
mientras que el Tratamiento Nutricional está abocado a corregir las
alteraciones que producto de la enfermedad se pudieran presentar en el
paciente, además, de ayudarlo a recuperar su buen Estado de Salud y Nutrición.
Por lo tanto, la Indicación Nutricional destinada a una persona sana se hará en
forma de Recomendación Nutricional y/o Dietética; mientras que la Indicación
Nutricional para una persona enferma ser hará en forma de Prescripción
Nutrioterapeútica y/o Dietoterapéutica (1-6).
Tipos de
Indicaciones Nutricionales
1.
Recomendación Nutricional. Es la indicación nutricional traducida
bajo la forma de nutrientes específicos, por ejemplo: gramos de proteínas,
lípidos, o miligramos de micronutrientes. Estas recomendaciones son dirigidas
exclusivamente a personas aparentemente sanas.
2.
Recomendación Dietética. Es la indicación nutricional traducida
bajo la forma de recomendaciones generales para consumo de grupos
alimenentarios, la indicación de un régimen específico y/o la indicación de un
suplemento y/o fórmula. Estas recomendaciones son dirigidas
exclusivamente a personas aparentemente sanas.
3.
Prescripción Nutrioterapéutica. Es la indicación nutricional traducida
bajo la forma de nutrientes específicos que tienen como objetivo enfrentar las
alteraciones orgánicas producidas por la enfermedad, por ejemplo, gramos de
proteínas, lípidos, o miligramos de micronutrientes. Estas prescripciones son
dirigidas exclusivamente a personas enfermas.
4.
Prescripción Dietoterapéutica. Es la indicación nutricional traducida
bajo la forma de un régimen especial, una fórmula y/o suplemento. Estas
prescripciones son dirigidas exclusivamente a personas enfermas.
Referencias Bibliográficas
1. Cruz R.
Fundamentos de la Nutrioterapia. 1a edición. Lima, 2007
2. Cruz R. Guía
Diagnóstica y de Tratamiento para Nutrioterapia Clínica. 1ª edición. Lima, 2009
3. Cruz R.
Visión general de la profesión de Nutrición en el Perú para el siglo XXI. Renut
(2010) 4(11): 525-542
4. Cruz R.
Herrera T. Evaluación Nutricional del Niño. En: Cruz R. Fundamentos de la
Nutriología Pediátrica I. 1ª Edición. Lima, 2010
5. Colegio de
Nutricionistas del Perú. Matriz Conceptual de la Carrera de Nutrición en el
Perú. RCN N° 013-2011-CN-CNP. Mayo 2011
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