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domingo, 7 de junio de 2015

NTS UPSS Nutrición y Dietética

El 2013 debe ser de lejos, uno de los mejores años para la Carrera de Nutrición. Desde el principio trajo consigo una seguidilla de cambios, unos más importantes que otros que, sin embargo, fueron consistentes y están contribuyendo de manera significativa al logo de un solo objetivo: mejorar la Práctica Clínica de la Nutrición.
Desde el primer trimestre fueron haciéndose públicas algunas novedades. Los hospitales más grandes, por ejemplo, empezaron a incrementar el número de Nutricionistas que laboraban con ellos. Se desarrollaron concurso públicos para la contratación de nuevos elementos y en buena parte de los casos esto significo, términos reales, que el número de Nutricionistas se duplicara en estas sedes. Como muestra adicional de que las cosas estaban siguiendo un curso interesante, las Direcciones Regionales de Salud también iniciaron convocatorias importantes, no solo en Lima, sino también en provincias. Los programas de Asistencia Social hicieron lo propio, aunque en este último aspecto el balance sigue siendo negativo en función de la resistencia de muchos Nutricionistas a trasladarse a provincia; resistencia justificada en parte porque los sueldos ofrecidos no siempre son acordes con el hecho mismo de tener que trasladar a otra ciudad del país, normalmente alejada del área urbana. así como procVarios de los más grandes hospitales de Algunos hospitales y clínicas empezaron a engrosar sus departamentos de Nutrición
A mediados del segundo trimestre y principios del tercer trimestre y promovidas por las autoridades del Colegio de Nutricionistas del Perú se empezaron a desarrollar diversas reuniones técnicas encaminadas a la validación de la Guía de Procedimientos Clínicos para la Consulta Nutrición en todo nivel de Atención; evento que representaba por si mismo, uno de los pasos más importante y significativos en el sendero de la Estandarización de la Práctica Clínica en Nutrición; el resultado, un documento donde casi un centenar de colegas avalaba las características del protocolo en mención.

martes, 20 de mayo de 2014

ENFERMEDADES CATASTRÓFICAS, RARAS Y NUTRICIÓN

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN NOVIEMBRE DEL 2011

Las enfermedades catastróficas son definidas de distintas maneras y de acuerdo a la legislación disponible en cada país. Por ejemplo, la legislación colombiana las define según el Manual de Actividades, Procedimientos e Intervenciones del Plan Obligatorio de Salud, como aquellas que representan una alta complejidad técnica en su manejo, alto costo, baja ocurrencia y bajo “costo — efectividad” en su tratamiento. Corresponden según esta normatividad: el tratamiento con radioterapia y quimioterapia para el cáncer, la diálisis para insuficiencia renal crónica, los transplantes (renal, de corazón, de medula ósea y de cornea), los tratamiento para el SIDA y sus complicaciones, el tratamiento quirúrgico para enfermedades del corazón y del sistema nervioso central, el tratamiento quirúrgico para enfermedades de origen genético o congénito, el tratamiento médico quirúrgico para el trauma mayor, la terapia en unidad de cuidados intensivos, los reemplazos articulares y la atención del Gran Quemado (1). La legislación mexicana, a su vez, elabora un listado de las enfermedades consideradas catastróficas y que pueden incluir la Leucemia Linfoblástica Aguda, Cáncer Cérvico-Uterino, los Cuidados Intensivos Neonatales de Recién nacidos prematuros y el tratamiento del VIH/SIDA (2)
 
Las enfermedades raras por otro lado, son enfermedades potencialmente mortales, o debilitantes a largo plazo, de baja prevalencia (en la Unión Europea, menos de 5 por cada 10 000 personas) y alto nivel de complejidad; la mayoría de origen genético, cánceres poco frecuentes, enfermedades autoinmunitarias, malformaciones congénitas, o enfermedades tóxicas, entre otras categorías. Según fuentes bibliográficas son menos de 100 las enfermedades raras con prevalencia cercana al mencionado 5 por 10 000; entre ellas figuran el síndrome de muerte súbita inexplicada (síndrome de los hermanos Brugada), la polineuritis aguda idiopática (síndrome de Guillain-Barré), la esclerodermia o las anomalías congénitas del tubo neural. La mayor parte de las enfermedades raras son muy infrecuentes, y afectan a una o menos de cada 100 000 personas; tal es el caso de las hemofilias, el sarcoma de Ewing, la distrofia muscular de Duchenne o la hemangiomatosis cerebelorretiniana (enfermedad de Von Hippel-Lindau) o la esclerosis laterateral amiotrófica (ELA) que afecta de 1 a 3 por cada 100 000 personas.
 
Pero ¿cuál es el nexo que liga a estas enfermedades además del hecho de ser extremadamente agresivas y reducir la esperanza de vida de los afectados? La Nutrición. Es verdad, esta ciencia extremadamente joven si la comparamos con otras especialidades de la salud está generando suficiente cantidad de información como para convertirla en uno de los pilares fundamentales del tratamiento de muchas enfermedades castrastróficas, raras y extremadamente raras.
 
En el estudio de la etiología del cáncer, por ejemplo, se ha demostrado que existen alimentos que pueden contribuir a su promoción o inhibición a través de la activación de genes promotores o inhibidores, respectivamente. Contrario a lo que se pensaba, el estudio epigenético ha mostrado que el origen del cáncer tiene poco que ver con alteraciones estructurales en la molécula del ADN o de los genes, sino que está más relacionado con alteraciones en los procesos de transcripción y traducción que son los que originan proteínas a partir de la información proporcionada por el gen. En este espacio molecular los nutrientes y compuestos bioactivos presentes en los alimentos pueden modificar los procesos citados. El folato, la vitamina B12, la metionina, la colina o la betaina pueden modificar la metilación del ADN un proceso indispensable para la activación de genes protectores contra el cáncer. Por otro lado, existen alimentos pro-carcinogénicos que generan gran cantidad de compuestos tóxicos para el ADN cuando son metabolizados por las enzimas citrocromo del hígado. En este sentido, la dieta debe ser rica en compuestos protectores capaces de bloquear estas sustancias. Las principales fuentes naturales de estos agentes protectores se encuentran en los vegetales. Estos alimentos aportan cantidades sustanciales de compuestos como el folato ya mencionado, selenio, licopeno, compuestos sulforados, flavonoides o índoles. Por esa razón, los estudios sobre prevención y tratamiento de diversos tipos de cáncer concluyen con cada vez más frecuencia, que tanto en la prevención como en el tratamiento de esta enfermedad la nutrición es una herramienta de utilidad fundamental.
 
Para nadie es un secreto que el VIH-SIDA es una enfermedad extremadamente difícil de manejar; el estado hipercatabólico en el que se encuentran normalmente estos pacientes a consecuencia de los múltiples procesos inflamatorios ocasionados por la infecciones recurrentes que los aquejan debido a su compromiso inmunológico provocan, en ellos, un rápido deterioro de su estado de nutrición y salud en general. Si a esto le añadimos los efectos metabólicos asociados con los cambios en la composición corporal producto del consumo de medicamentos anti-retrovirales obtenemos un cuadro fisiopatológico dantesco. En estos pacientes, la nutrición puede dar una respuesta oportuna y científicamente sustentada a prácticamente todas las alteraciones presentes, evitando su progresión y agravamiento. Se pueden hacer modificaciones en la textura y características de los alimentos de modo que se logren atenuar las alteraciones en la ingesta producto del consumo de medicamentos, los trastornos del aparato digestivo, las alteraciones del gusto o el estado psíquico. Se pueden diseñar sistemas de soporte nutricional que se ajusten a las características de digestión y absorción a nivel intestinal con el objetivo de aminorar los eventos de malabsorción. Se puede incrementar sustancialmente el aporte diario de energía para hacer frente al proceso hipecatabólico descrito unas líneas arriba. Se puede incrementar el aporte proteico para evitar la caquexia en la medida de lo posible.
 
En relación al tratamiento nutricional de la ELA, hasta hace unos meses, la información disponible tan solo era empírica, no obstante, como se ha mostrado en la revisión hecha en la revista, cada día aparece mayor cantidad de información bien validada que da luces hacia un mejor tratamiento nutricional en estos pacientes. En la ELA como en tantas otras enfermedades raras varía mucho la gravedad y la expresión de la enfermedad, lo cierto es que, en todos los casos, la esperanza de vida del afectado disminuye sustancialmente puesto que la enfermedad produce un cuadro degenerativo y debilitante en el tiempo incompatible con una vida normal. Irónicamente, lo que es malo para la mayoría de personas, es positivo para lo pacientes con ELA, en quienes se ha señalado que su sobrevida crece cuando su índice de masa corporal (IMC) indica que el paciente es moderadamente obeso. En el tratamiento nutricional de pacientes con ELA como en muchas otras enfermedades degenerativas el monitoreo constantes de la condición funcional del paciente es vital para que el soporte nutricional sea oportuno y eficaz en la medida que logre adaptarse a los cambios rápidamente a los cambios producto de la enfermedad. La composición de la dieta también es un aspecto que debería ser resaltado, puestos que estos pacientes normalmente requieren cantidades sustancialmente altas de energía proporcionadas a través de un aporte también elevado de grasa.
 
Como se ha podido apreciar la nutrición está brindando respuestas a preguntas que por años fueron una incógnita para el personal de salud. Como se ha visto, se pueden implementar cientos de estrategias adecuadamente sustentadas con el objetivo de evitar el deterioro del paciente. No obstante, en todos los casos citados y todos aquellos donde la nutrición está ganando un lugar de privilegio, es necesario que el profesional de la nutrición especialice y profundice a diario su conocimiento en aspectos básicos como bioquímica, fisiología y fisiopatología porque de ese modo su aproximación nutricional al tratamiento de estas enfermedades será todavía más necesaria y exitosa.
 
 
 
Robinson Cruz Gallo
Director Renut
 
 
 
 
Referencias bibliográficas
1. Nieto-Enciso, L. Análisis del comportamiento de la Siniestralidad por enfermedades castastróficas en una empresa promotora de Salud-Colombia. Rev. Salud Pública (2005) 7 (3):293-304.
2. Castiglione S. Compilación de Normas en Materia de Insolvencia por gastos de salud. World Health Report (2010). Background Paper. No 54.

lunes, 19 de mayo de 2014

APARATO DIGESTIVO Y NUTRICIÓN

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN AGOSTO DEL 2011
 
Aunque la relación parece obvia, el objetivo de las siguientes líneas es enfatizar las razones por las cuales es indispensable que el profesional de la nutrición conozca a la perfección el funcionamiento de este conjunto de órganos tanto en la salud como en la enfermedad. Sin importar, el tipo de agresión que afronte el organismo el aparato digestivo representa la puerta de entrada para los alimentos y/o nutrientes que servirán de soporte para que el individuo pueda recuperar o mantener su estado de salud; incluso si habláramos de soporte nutricional parenteral total, este no debe ser mantenido exclusivamente por mucho tiempo porque las graves alteraciones que generaría en el aparato digestivo, podrían agravar todavía más la condición crítica del enfermo.
 
La cavidad oral es la puerta de entrada, en condiciones normales. En ella, la secreción de saliva, la masticación y la deglución son procesos básicos que deben desarrollarse de manera perfecta. Una disminución pequeña de la producción de saliva puede afectar considerablemente la digestión de carbohidratos, la percepción de los sabores y hasta el habla. La masticación es indispensable para una correcta trituración de los alimentos, de modo que, luego puedan ser digeridos con propiedad; la fuerza de masticación crece con los años, un niño de 6, solo tiene un 40% de la fuerza de un adulto, es decir, que si se le ofrece un alimento muy duro, simplemente no lo consumirá; en lo adultos pasa lo opuesto, se ha demostrado que mientras menos piezas dentarias posea más comprometido estará su estado de nutrición, sobre todo en lo referente a micronutrientes En cuanto a la deglución es un proceso tan finamente coordinados que aquellas enfermedades que alteran la coordinación nerviosa comprometen inexorablemente la capacidad que tiene la persona para alimentarse.
 
El esófago es un tubo muscular cuya presencia normalmente es subestimada. Se entiende hace las veces de un simple puente que une la cavidad oral con el estómago, no obstante, el esfínter esofágico inferior (uno de los segmentos de este órgano) tiene una labor fundamental en la regulación del paso del alimento hacia el estómago, además, de evitar que el contenido estomacal retorné hacia la boca. Diferentes factores pueden afectar las características contráctiles de esta porción muscular y generar con ello enfermedades como la Acalasia o la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE). Los alimentos con alto contenido de proteínas o las proteínas mismas, por ejemplo, pueden incrementar el tono del esfínter cerrándolo casi por completo por lo cual deben ser restringidos en patología como la Acalasia; mientras que las grasas, los condimentos, y algunos grupos farmacológicos terapéuticos como los agonistas adrenérgicos o los bloqueadores de los canales de calcio pueden disminuir sustancialmente el tono del esfínter abriéndolo de manera significativa por lo cual tanto los alimentos como los medicamentos citados deben ser administrados con cautela en patologías como el ERGE.
 
El estómago es un saco distensible que almacena, mezcla y libera alimentos y/o nutrientes procesados hacia el intestino. Su capacidad cambia con la edad; un recién nacido tolera entre 10-20 ml por toma hasta aproximadamente el final del primer mes, cuando su capacidad crece hasta unos 30 ml/kg por toma; esto es importante porque permite calcular cual es el volumen a administrar. Sin embargo, la capacidad de almacenamiento solo es una entre todas las cosas que el estómago es capaz de hacer. En él se digiere el colágeno que recubre las carnes rojas, de no mediar este proceso, las enzimas proteolíticas del páncreas tendrían dificultades para alcanzar y digerir las proteínas más internas de las carnes, las mismas que son ricas en aminoácidos esenciales. Los cambios en la acidez del estómago producto de procesos inflamatorios o el consumo de alimentos pueden afectar el proceso descrito puesto que la activación de la pepsina requiere de un pH ideal que fluctúa entre 1.0 y 3.0; aún más, los cambios en la acidez del estómago también pueden afectar la extracción desde los alimentos de la vitamina B12, así como las formas absorbibles de minerales como el hierro, calcio, zinc o magnesio. Por otro lado, la mezcla de los alimentos en el estómago es tan intensa que el producto resultante son partículas que no tienen más de 1 mm de diámetro, área ideal para garantizar un correcto accionar de las enzimas intestinales y no solo eso, el estómago envía lentamente el producto de este proceso al intestino para evitar sobrecargarlo tanto en volumen, osmolaridad o pH.
El intestino delgado con sus segmentos diferenciados, secreciones y procesos de digestión y absorción representa la sumatoria de todo lo que el aparato digestivo es capaz de hacer. La digestión y absorción de más del 80% de todo lo que ingresa al intestino se da en los 100 primeros centímetros; esto ayuda a entender la razón por la cual una fístula ubicada dentro de esta primera porción es más difícil de manejar que aquellas ubicadas más allá de esta referencia.
 
En el duodeno se vierten las sales biliares y el jugo pancreático a través del esfínter de Odi que se encuentra antes del ángulo de Treitz. Esta secreción es estimulada por la presencia de alimentos y/o nutrientes es estimula la secreción de hormonas las cuales a su vez estimulan la liberación de sales biliares desde la vesícula y jugo pancreático desde el páncreas; durante una pancreatitis las sondas de alimentación se ubican después del ángulo de Treitz para evitar que el estímulo de la presencia de nutrientes pueda estimular la contracción del páncreas. En el duodeno se digiere el 60, 75 y 75% de los carbohidratos, lípidos y proteínas ingeridos, respectivamente. La amilasa pancreática, por ejemplo, es tan potente que en tan solo 30 minutos es capaz de digerir todo el carbohidrato que se encuentra a su paso. Si faltase el duodeno, la administración de nutrientes debe ser de preferencia en estado pre-digerido de modo que a su ingreso al yeyuno-ileón su absorción pueda ser garantizada casi por completo.
 
La absorción de la mayor parte de lo que ingerimos salvo algunas vitaminas y minerales, se da en los primeros 75 centímetros del yeyuno-ileón de modo que incluso frente a la falta de duodeno y de la mayor parte del ileón se puede asegurar la sobrevivencia de pacientes que han enfrentado resecciones masivas del órgano (menos de 100 cm de intestino remanente). No obstante, es necesario que el profesional de la nutrición emplee toda su experiencia y conocimiento de la fisiología y fisiopatología del órgano para poder diseñar o seleccionar la mejor manera de brindarle soporte nutricional al paciente.
 
El colon es la última porción del aparato digestivo. En él se absorbe gran cantidad de agua y electrolitos, aunque en ciertas condiciones, sobre todo durante procesos de inflamación o irritación también se puede secretar agua en grandes proporciones. No obstante, las células del colon poseen además otras funciones; tienen la capacidad de sintetizar vitamina B12 y ácidos grasos de cadena corta. En relación a la vitamina B12 este hecho es más bien despreciable puesto que la absorción de la vitamina se da a nivel del Iléon y difícilmente podría atravesar la válvula ileocecal e incluso si pudiera hacerlo se requeriría de factor intrínseco libre para ser absorbida dentro del enterocito. Por otro lado, la capacidad de síntesis de ácidos grasos de cadena corta si es un hecho remarcable. El colonocito es capaz de convertir pectinas en ácido butírico o acético y emplear ambos productos como fuente de energía para desarrollar sus funciones normales. En situaciones donde ha habido resección y anastomosis colónica o algún tipo de herida que requiere de un proceso de cicatrización es recomendable, tener en cuenta esta función básica y prescribir fórmulas enriquecidas con pectina, la cual será procesada y convertida en combustible celular que le permitirá al colonocito reparar el tejido dañado.
 
Como mencionamos al principio, el objetivo de estas líneas ha sido enfatizar la importancia que tiene el aparato digestivo en el ejercicio diario del profesional de la nutrición. Sin haber hablado de las glándulas anexas tendríamos suficiente material para citar mil razones para su estudio minucioso, puesto que así como un especialista en el corazón debe conocer el órgano con un nivel superlativo de detalle, el especialista en nutrición debería hacer lo propio con todos elementos que integran el aparato digestivo así como sus glándulas anexas.



Robinson Cruz Gallo
Director Renut

viernes, 16 de mayo de 2014

¿NECESIDAD DE ACTUALIZACIÓN?

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN NOVIEMBRE DEL 2010
 
 
La actualización es una actividad inherente al ejercicio cotidiano de cualquier carrera profesional; en salud más que en cualquier otra área del saber esto es vital. No obstante, y a pesar de su importancia la capacitación y por ende la actualización de conocimientos es algo que recién está adquiriendo la relevancia que le corresponde; a continuación algunas ideas.
 
1. La preocupación por el desarrollo de los recursos humanos en salud, no es una iniciativa nueva; desde mediados de los años 70 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsó una serie de mecanismos de cooperación técnica que buscaban mejorar la preparación del personal que laboraba en los servicios de salud debido a la rápida obsolescencia de los conocimientos y habilidades que obtenían en sus respectivas escuelas y facultades durante su etapa de formación. Sobre este aspecto, las reformas de salud que comenzaron a principios de los años noventa (se pasó de modelos de atención centralizados a modelos descentralizados), en prácticamente toda Latinoamérica, representaron básicamente dos cosas: i) una oportunidad insuperable para mejorar las capacidades existentes puesto siendo necesario capacitar en los nuevos procedimientos, se podría aprovechar para mejorar o fortalecer capacidades básicas; y ii) un reto de dimensiones descomunales puesto que la capacitación ya no se haría a un grupo reducido de profesionales centralizados, sino que el conocimiento debería llegar a prácticamente toda la masa crítica descentralizada (1).
 
Lamentablemente, estos procesos de reforma trajeron consigo, además, del cambio en el sistema de salud, nuevos sistemas de contratación de personal y reducción de sueldos. El número de horas de trabajo se incrementó y las compensaciones para el trabajador fueron desapareciendo paulatinamente. Los sistemas de contratación de personal se volvieron desordenados y dado que prácticamente nada garantizaba la permanencia en el trabajo, el tiempo y el dinero que se podría haber invertido en capacitación fue sustancialmente menor. Más adelante esta situación fue cambiando lentamente.
 
2. Las universidades públicas y privadas en el Perú son autónomas en todo aspecto; cada una aprueba su propio estatuto y se gobierna de acuerdo a él. Ninguna institución pública tiene competencias para diseñar políticas y orientar la gestión de las universidades financiadas por el estado. La Asamblea Nacional de Rectores (ANR) es una instancia de coordinación entre universidades. Según información de la misma, en el Perú existen 127 universidades registradas, de las cuales, 50 son públicas, 1 es municipal y 76 son universidades privadas (de estas últimas, 51 se encuentran en proceso de institucionalización, es decir, todavía no han sido plenamente acreditadas). Además de enfatizar que más del 50% de las universidades privadas, todavía están en proceso de acreditación, es necesario subrayar que un lapso de 10 años entre el 2001-2011 se han creado más universidades (56 en total) que los 30 años transcurridos entre 1970 y el año 2000 (41 en total) (2).
 
Lo que para algunos podría representar una estadística envidiable en razón del número de universidades disponibles en el Perú es, en la práctica, todo lo contrario. Las universidades públicas son autónomas pero débiles, mientras que la expansión de las universidades privadas ha incrementado el número pero no la calidad de los profesionales egresados. Se han hecho innumerables intentos por mejorar las currículas universitarias adecuándolas al dinamismo con el que crece el conocimiento sin embargo, la mayoría de docentes siguen manteniendo los mismos paradigmas sobre los cuales fueron formados hace más de 25 años. Las universidades difieren considerablemente en prácticamente cualquier aspecto en las que se les busqué evaluar: calidad académica, tamaño, perfil del egresado o infraestructural, entre otros. Esta situación redunda es un hecho particularmente grave, la profunda brecha que existe entre la cantidad y la calidad de los egresados que las universidades lanzan al mercado, sin importar por supuesto la carrera profesional de la que se hable.
 
3. La universidad peruana ofrece en conjunto más de medio millar de maestrías y más de un centenar de doctorados (figura 1) (2) que involucran a casi todas las carreras profesionales ofrecidas en el territorio nacional. El boom educativo empezó a finales de los años noventa, cuando ya había trascurrido casi una década desde el inicio de la reforma en salud. El caos inicial dio paso a un proceso lento de incremento de la demanda por cursos de posgrado, lo cual ejerció también una fuerte presión positiva para el incremento en la oferta de los mismos. Sin embargo, a pesar del importante crecimiento tanto en la oferta como en la demanda de estas especialidades, todavía existe un número sustancialmente elevado de profesionales de la salud que no acceden a estas actividades. Entre las razones podemos citar: principalmente de índole económico, poco apoyo de las instituciones en cuanto a facilidad en horario y permisos para inasistencias; falta de reconocimiento al momento de la selección del personal para puestos de dirección donde debería escogerse a aquellos con mayor capacitación o ausencia de una línea de carrear donde la remuneración sea acorde con el mérito académico del profesional.
 
Editorial 14 foto 1
 
4. La investigación científica ha dado pasos sustanciales en los últimos 20 años. La culminación de la secuenciación del genoma humano ha abierto infinitas vías para entender el comportamiento del ser humano. No solo eso, el desarrollo de la física, la bioquímica, la biología, la química orgánica y otras ciencias han dado un impulso supersónico al el desarrollo de instrumental y técnicas que permitan un abordaje más preciso de las enfermedades y su tratamiento; paulatinamente, la subjetividad ha ido cediendo terreno a la objetividad en la toma de decisiones. Sin embargo, la expansión de las universidades ha sido acompañada por la declinación de la calidad docente y de la investigación: la producción científica peruana o la inversión en ciencia y tecnología docente son las más bajas del continente; sumando a esto, por muchos años no se ha exigido presentación de tesis para la obtención del título profesional en pre-grado lo cual probablemente haya ido en contra de nosotros mismos.
 
Iniciamos esta editorial enfatizando la importancia de la actualización en el ejercicio laboral de cualquier profesional y sobre todo en el área de la salud, no obstante, es como si todo el sistema peruano se opusiera a la misma, restringiéndola al menos en la parte pública a la convicción ética del trabajador. En el sector privado, las cosas parecen ser algo diferentes, pero no sustancialmente diferentes.
 
La actualización es fundamental sin importa la edad en que se pretenda hacerlo. Dada la crisis de nuestro sistema de educación superior, la necesidad de actualizarnos es todavía más relevante. El conocimiento cambia y las formas de entender el mundo también. En este preciso momento y frente a la pantalla del ordenador, el procesador de texto despliega tal cantidad de funciones que hace que consideremos al wordstar de hace 25 años como una reliquia de museo. ¿lo han pensado? Si para escribir en una hoja de papel en blanco, contamos ahora con tantas ayudas tecnológicas, qué creen que podemos encontrar en actividades tan complejas como las asociadas con el cuidado y recuperación de la salud, a quienes nos formaron hace más de 20 años se nos repetía en clase, “si no te actualizas después de acabada la universidad, en 5 años será como ni no hubieses estudiado”; hoy en día, es probable que ese tiempo, sea mucho más corto.
 
 
Robinson Cruz Gallo
Director Renut
 
 
 
Referencias bibliográficas
1. Davini M, Nervi L, Roschke M. La capacitación del Personal de los Servicios de Salud en Proyectos Relacionados con los Procesos de Reforma Sectorial. Organización Panamericana de la Salud. Organización Mundial de la Salud. 2002.
2. Asamblea Nacional de Rectores. Dirección de Estadística Universistaria. Tips sobre Universidad Peruana. 2010. Visto en: http://www.anr.edu.pe/portal/index.php

jueves, 15 de mayo de 2014

¿PRESCRIPCIÓN INADECUADA?

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN  NOVIEMBRE DEL 2009
 
Caso 1. Hombre de 34 años y 1.80 mt de estatura, sin evidencias clínicas de deficiencias de micronutrientes; consumo aproximado 2000 calorías, actividad física ligera, 31% de porcentaje de grasa corporal, 19% de masa muscular, 103 cm de circunferencia de cintura. Motivo de la consulta: reducción de peso. Prescripción Nutrioterapéutica: 1200 calorías, 12% de proteínas 30% de grasa, 58% de carbohidratos.
 
Caso 2. Mujer de 25 años y 1.55 mt de estatura, sin evidencias clínicas de deficiencias de micronutrientes; consumo aproximado 1900 calorías, actividad física ligera, 28% de porcentaje de grasa corporal, 12% de masa muscular, 100 cm de circunferencia de cintura. Motivo de la consulta: Reducción de peso. Prescripción Nutrioterapéutica: 1200 calorías, 12% de proteínas 30% de grasa, 58% de carbohidratos.
 
Caso 3. Hombre de 45 años y 1.75 mt de estatura, sin evidencias clínicas de deficiencias de micronutrientes; consumo aproximado 2300 calorías, actividad física moderada 28% de porcentaje de grasa corporal, 22% de masa muscular, 95 cm de circunferencia de cintura. Motivo de la consulta: reducción de peso. Prescripción Nutrioterapéutica: 1200 calorías, 12% de proteínas 30% de grasa, 58% de carbohidratos.
Probablemente y sin necesidad de profundizar d
emasiado en esta editorial, la primera sensación que embargará al Nutricionista lector de estas líneas será la incredulidad. Pasados unos segundos y después de una segunda lectura aparecerá una cuota importante de desconcierto que culminará con una argumentada negación. Los pro y los contra discurrirán a lo largo de una variada gama de argumentos que estamos seguros serán más o menos agudos, más o menos sustentados, más o menos razonables y definitivamente más o menos apasionados.
 
A la cabeza de la lista de posibles explicaciones, – de ello estamos casi seguros -, se impondrá el orgullo profesional. “¿qué sucede con este colega? ¿Cómo es posible que diga que los Nutricionistas no estamos trabajando bien? ¿Qué pasará si lo leen otros profesionales?”. En principio es cierto, los otros profesionales no tendrían por que saber que los Nutricionistas nos cuestionamos nuestro actuar profesional, sin embargo, quién no lo ha hecho. Le sucedió a los médicos cuando tuvieron que unificar sus procedimientos clínicos para darle a su ejercicio profesional todo el sustento científico que requiere; le sucedió a las enfermeras cuando tuvieron que defender el espacio que tan dignamente han ganado; le sucedió a los psicólogos cuando tuvieron que sustentar que su actividad profesional era diferente a aquella de la psiquiatría. Estos cuestionamientos no tienen porque ser denigrantes, puesto que han transitado el inconciente colectivo de todos los grupos profesionales que en algún momento tuvieron que definir donde estaban y hacia donde querían ir.
 
Acabados los apasionamientos naturales y hasta cierto punto justificados, esperamos que aflore la razón y el lector puede hacerse la siguiente pregunta ¿Es posible que por algún motivo un profesional Nutricionista haya perdido la perspectiva de su labor y sus indicaciones se hayan convertido en un conjunto ordenado de generalidades?
 
A priori, la respuesta sería no, puesto que la nutrición tal cual se estudia hoy en día ha demostrado en el mundo entero que representa miles de relaciones con innumerables grados de asociación entre ellas que la dotan de una relevancia inobjetable. No obstante, quisiéramos invitarlos a meditar con detenimiento sobre los siguientes aspectos de nuestra realidad.
 
i) Tanto en los consultorios externos de Nutrición del Ministerio de Salud como de Essalud, existen pautas oficializadas hace muchos años (con el criterio técnico de aquella época) que indican que un Nutricionista debe atender entre 4 y 6 pacientes por hora, es decir, que entre la entrevista, la evaluación, la explicación y la entrega de indicaciones uno debería tomar en atención entre 15 y 10 minutos por paciente, respectivamente.
 
ii) En los servicios de hospitalización, las condiciones no son diferentes. Un Nutricionista tiene a su cargo un promedio de 50 pacientes además de toda la labor administrativa propia de su función.
iii) Ni el 1% de los consultorios y mucho menos las áreas de hospitalización están adecuadamente equipados, es decir, que aunque poseen balanza y tallímetro no cuentan por lo menos con un plicómetro profesional – la herramienta básica necesaria para determinar con precisión la composición corporal de una persona -.
 
iv) Después de casi 35 años de formación universitaria de Nutricionistas, no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo para desarrollar protocolos de atención que permitan estandarizar nuestras conclusiones y tratamientos. Esto incluye también la necesidad de un lenguaje armonizado y difundido entre todos de modo que cada uno de nosotros maneje las mismas formas de expresión.
 
A la luz de los hechos descritos, es muy probable que el extremismo mostrado en los ejemplos con los que se inició esta editorial constituya la realidad cotidiana en la práctica de Nutrición. Es virtualmente imposible que al menos en el ejercicio público se pueda hacer una indicación nutricional más o menos precisa si se cuenta con un máximo de 15 min por cada paciente. El recurso humano es tan escaso en los servicios de hospitalización y es tanto el trabajo administrativo que quizás esa sea la razón por la cual el papel del Nutricionista en el equipo multidisciplinario sea incipiente. Lamentablemente, parece ser que la muy preconizada individualización de tratamiento es nada más que teoría
 
Es obvio que siempre existirán excepciones a lo general, sin embargo, ¿qué tan frecuentes son? ¿Por qué la población y los demás profesionales de la salud tienen una imagen tan sesgada de lo que somos capaces de hacer como profesionales?
 
Definitivamente, esta imagen deteriorada que incluso ha contribuido a anclar nuestro desarrollo profesional, no es un obsequio gratuito o inesperado; mucho menos un error de percepción, es más bien, la consecuencia inexorable de años de trabajo con muy pocas innovaciones y por el contrario con un lastre bastante grande de deficiencias producto de la inercia de la rutina.
 
Tal vez los colegas que se dedican a la práctica privada podrían representar el pie de inicio de un proceso lento pero constante de cambio de percepción de la sociedad hacia nuestra labor; sin embargo, en los consultorios particulares suceden algunas cosas curiosas.
 
a) Muy pocos colegas tienen consultorios de Nutrición independientes que atiendan un flujo grueso y continuo de pacientes con patologías diversas.
 
b) Buena parte de estos consultorios se encuentran relacionados con consultorios de médicos que piensan que las únicas tareas donde un Nutricionista puede tener éxito son en el tratamiento del bajo peso o sobrepeso/obesidad, el control del colesterol o la diabetes, entre otras; todas enfermedades que involucran control de peso como medida central.
 
c) El otro contingente importante de consultorios se encuentran ubicados en los diversos gimnasios que han abiertos sus puertas en Lima y provincias, no obstante, el objetivo principal de los concurrentes es el control del peso, por tanto, la misma indicación anterior.
 
Como vemos, las necesidades de atención privada están restringidas a un par de tratamientos definidos donde perder kilos constituye el denominador común. Lamentablemente, salvo muy honrosas excepciones – es justo hacer la aclaración – lo que muchos colegas hacen es desaprovechar esta valiosa oportunidad de brindar un tratamiento diferenciado y por el contrario ofrecen tratamientos que incluyen dietas extremadamente restringidas, desequilibradas desde todo punto de vista, con efectos poco predecibles a largo plazo; todo porque se mide el éxito en función de la rapidez de la pérdida de peso – todos lo conceptos citados se oponen rotundamente a los principios básicos del manejo nutricional de un paciente –.
 
Frente a esta realidad que parece oscura y sin salida a la distancia, existen dos alternativas probables:  i) permitimos que todo siga su cauce natural y nos convertimos en espectadores de una Nutrición sin Nutricionistas porque como dicen las leyes evolucionistas de Darwin lo que no se adapta desaparece; o, ii) hacemos un inventario concienzudo – libre de apasionamientos – de todas nuestras debilidades y las tomamos como punto de partida para subir al siguiente nivel como Nutricionistas adaptados a la nueva era del conocimiento que ya convive con nosotros.
 
En nuestra opinión, todo depende de nosotros; todo es perfectible; todo lo difícil es posible; las barreras están en nuestra mente; decir no puedo es la mejor forma de justificar un no quiero. A continuación tres sugerencias que podrían ayudarnos a mejorar:
 
1. Desarrollar protocolos estandarizados y únicos que sirvan de matriz para todos.
2. Equiparnos de un modo tal que no tengamos que calcular con fórmulas lo que deberíamos medir con instrumentos (composición corporal por ejemplo)
3. Desarrollar un lenguaje propio, difundido, compartido y articulado en el contexto de la salud.
 
 
Robinson Cruz Gallo
Director Renut

miércoles, 14 de mayo de 2014

¿CÓMO SE CONSTRUYE UN DERECHO?

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN AGOSTO DEL 2009
 
Según el informe anual de UNICEF sobre el “Estado de los niños del Mundo” (1), el peor lugar del planeta para nacer es Afganistán. Cuando uno lee este documento publicado no hace más de 3 semanas la primera reacción que aflora es una absoluta indignación. Saber que este país ostenta una tasa de mortalidad infantil de alrededor de 257 muertes por cada mil niños nacidos, es decir, muere un niño por cada cuatro; que el 70% de la población carece de acceso a agua potable; que el 43% está fuera del alcance de los organismos humanitarios; que el año pasado los milicianos atacaron 317 colegios abatiendo a 124 niños y dejando heridos a cerca de 300; que mensualmente mueren cientos de niños afectados por la polio o el sarampión porque, debido a la inseguridad, es cada vez más complicado poner en marcha importantes campañas de vacunación; genera además, desesperanza, debido entre otras cosas, a que el mencionado informe ha sido publicado como un balance que debió servir para conmemorar los 20 años de vigencia de la Convención de los Derechos del Niño.
 
Es posible que en la mente del lector también ronden algunas preguntas inevitables como ¿qué es un derecho? o ¿para qué es útil?, puesto que a la luz de lo citado pareciera que enarbolar la bandera de los tan proclamados derechos de los niños no fuera suficiente para evitar que tantos mueran no solo en Afganistán sino alrededor del mundo.
 
En este orden de ideas, convendría hacer una diferenciación. Tanto en la práctica como en la teoría, existen dos tipos de derechos: i) los que nacen con nosotros y son inalienables, como aquellos que la humanidad debería preocuparse más por defender y que lamentablemente son casi siempre esquivos para aquellos que nada tienen; y ii) los otros, los muchos otros que debemos construir a diario y no dependen del consenso del mundo sino de nuestro actuar cotidiano.
 
Justamente de estos últimos nos gustaría ocuparnos. Si en realidad dependen de lo que hacemos o dejamos de hacer, ¿cuál sería el sustrato sobre el cuál se construye un derecho? ¿Qué deberíamos hacer nosotros para hacernos merecedores a ellos? ¿Qué le da el derecho a un padre para poder decidir sobre el futuro de sus hijos? ¿Basta con ser el padre? ¿Qué le da el derecho a un enamorado a “reclamar” el amor de la mujer que ama? ¿El tiempo que ha pasado con ella? ¿Lo construido con los años? ¿El haberle mostrado el mundo de una manera diferente? ¿El sólo hecho de proclamar su amor? ¿Qué le da el derecho a un profesional a “reclamar” por un espacio en el mundo laboral? ¿Qué le da el derecho a considerar que su opinión es importante y digna de ser escuchada? ¿Qué le da el derecho a pensar que solo importa decirse profesional para que el mundo le abra un camino en el que pueda desarrollarse?
 
Que cada derecho involucra una obligación, es algo que debería estar claro para todos. Además, esta obligación no debería ser entendida en su acepción más simple, es decir, como una imposición o condicionamiento, un “yo hago esto para merecer lo otro”. Muy por el contrario, ésta debería ser entendida como la responsabilidad de hacer, para después tener la posibilidad de recibir. Un padre no adquiere el derecho de opinar sobre el futuro de sus hijos por el solo hecho de haber participado de su concepción; adquiere el derecho siempre y cuando haya cumplido primero con sus obligaciones emocionales, físicas y económicas. No adquiere el derecho a ser respetado si, previamente, sus acciones no han irradiado respeto. No adquiere el derecho a reclamar afecto, si su actuar cotidiano ha estado desprovisto del más mínimo sentido de afecto.
 
Para los enamorados que luego se hacen esposos sucede algo parecido. Los años no son la única condición a tomar en cuenta para validar un derecho. Los años dan experiencia, dan compañía, dan amistad y dan confianza, pero no generan el derecho a “reclamar” amor. Este derecho se construye sobre la base de otras cosas mucho más complejas que la compañía, puesto que uno podría haber estado toda la vida lado de otro, y a la vez haber estado mucho tiempo solo, lo aceptemos o no. Los hijos en la pareja, tampoco construyen ese derecho, porque en muchos casos podrían ser solo una excusa para hablar de familia.
 
En lo profesional, las cosas no tienen que ser muy distintas y para el caso del derecho de los Nutricionistas a tener una voz activa en las decisiones del país, tampoco. En España, la carrera de Nutrición Humana y dietética es bastante joven, fue creada el 20 de marzo de 1998 y recién a partir del 2003, algunas universidades de este país han empezado a impartir la cátedra que tiene una duración de cinco años y que además tiene acceso a estudios de doctorado. En este sentido, la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas, publicó en el año 2005 un extenso documento titulado “El dietista-nutricionista en atención Primaria de Salud” (2) donde se buscaba justificar la presencia del Dietista Nutricionista dentro de la atención primaria española. Entre las ideas principales que se argumentaban, podemos citar lo siguiente:
 
a) La postura de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas es que el profesional mejor cualificado para prestar servicios relacionados con la nutrición y la dietética en el marco de la Atención Primaria, es el dietista-nutricionista. La inclusión del dietista-nutricionista en esta área contribuirá no sólo a la mejora de la salud de la población, sino que servirá para optimizar las inversiones en sanidad, mejorando así la relación coste-efectividad.
 
b) Según la Organización Mundial de la salud (OMS) el 40% de los 56 millones de fallecimientos que se registran cada año en el mundo, tienen que ver con aspectos nutricionales (a continuación destacadas en negrita): las prácticas sexuales sin protección, la hipertensión, el tabaco, el alcohol, las deficiencias en agua y los saneamientos, el colesterol elevado, los humos de combustibles sólidos en ambientes interiores, la deficiencia de hierro, la obesidad y el sobrepeso
 
c) Las enfermedades más comunes relacionadas con la nutrición incluyen: la obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, osteoporosis y enfermedades dentales.
 
d) La enfermedad cardiovascular, el cáncer y la diabetes tipo 2, claramente relacionadas con la alimentación, son responsables de 2 de cada 3 muertes en Estados Unidos, según las asociaciones americanas del cáncer, de la diabetes y del corazón
 
e) Los 8 principales problemas de salud percibidos por los españoles incluyen aspectos nutricionales (resaltados en negrita): Alteraciones del aparato locomotor (22,10%); Hipertensión arterial (14,74%), Diabetes (13,14%), Enfermedades cardiovasculares (varices, corazón, cerebrovasculares, etc.) (11,05%), Problemas de salud mental (demencias, depresión, nervios, etc.) (8,42%), Adicciones (tabaco, alcohol, drogas, etc.) (4,93%), Colesterol (4,20%) y otros (21.05%)
 
f) Más del 48% del gasto sanitario español está destinado a tratar enfermedades relacionadas con la nutrición (gráfico No 1)
 
FOTO gasto en enfermedades asociadas a la nutrición
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fuente. Referencia 2.
 
 
Como vemos, con tan poco tiempo de ejercicio efectivo, los Nutricionistas españoles están preocupados por buscar la manera de crear su propio derecho y para ello apuntan a lo único que ayuda considerablemente, demostrar con hechos que su presencia es necesaria.
 
En el Perú, hemos proclamado durante años discursos retóricos con el objetivo de reivindicar para la Nutrición una serie de derechos que aparentemente nos han sido arrebatados. Sin embargo, hemos hecho muy poco para llevar estas prédicas hacia acciones organizadas que nos ubiquen en el lugar que en teoría nos corresponde. No hemos sabido aprovechar de ventajas coyunturales que nos ofrecían la posibilidad de posicionarnos de modo efectivo en el equipo multidisciplinario y aunque hoy, todavía tímidamente, estamos empezando a levantar la voz para sostener nuestras ideas, la fuerza de las mismas sigue siendo insuficiente para que esa voz pueda ser escuchada en toda su magnitud. Hemos dejado que quizás, la única llama que sería capaz de encender el fuego de la atención del resto, este a punto de extinguirse, la investigación científica. Salvo, pocas notables excepciones, la investigación proveniente del área de nutrición sigue siendo incipiente, aunque para ser objetivo es un problema que atañe a todos los profesionales en el Perú.
 
Entonces ¿cuál sería el sustrato sobre el cuál se construye un derecho? Probablemente sea la responsabilidad de saber que somos parte de la solución y no solo del problema; que nuestros actos determinan nuestro futuro y el lugar que ocuparemos en él; que aunque es más fácil esperar por el mañana para saber que traerá, es mejor ir a su alcance para saber que podemos hacer para mejorarlo; que no importan que tan grande sea el esfuerzo, es mejor intentar en lugar de no hacer nada por el temor al fracaso. De una u otra manera todos ansiamos cosas parecidas, ganarnos el derecho a ser respetados por nuestros hijos; ganarnos el derecho de mirar con amor a los ojos de la persona querida y sabernos correspondidos o ganarnos el derecho a que nuestra voz profesional sea escuchada y entendida. Lamentablemente, la vida está llena de eufemismos, puesto que para muchos es mejor escuchar una verdad maquillada que una verdad en blanco y negro. Quizás, el peor de todos los eufemismos sea decir “no puedo” cuando en realidad se quiso decir “no quiero”.
 
 
 
Robinson Cruz Gallo Director Renut

martes, 13 de mayo de 2014

NUTRICIÓN Y PUBLICIDAD

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN FEBRERO DEL 2009
 
En un mundo tan cambiante como el nuestro, donde el conocimiento crece en proporciones geométricas y a una velocidad desconcertante, “lo absoluto” tiende a ser cada vez más relativo y “lo relativo” es probablemente lo único absoluto que encontraremos. Quizás esto haya sido así desde siempre, sin embargo, es una idea que recién se está empezando a difundir entre todos. Einstein explicaba la relatividad en términos de tiempo y espacio, con ecuaciones y cálculos matemáticos que en el fondo nos seguían hablando de lo mismo, todo cambia en función del punto de referencia que se utilice para observar o evaluar. Si el vaso está medio lleno o medio vacío, no dependerá de la cantidad de líquido que contenga, sino de cuan sedientos estemos; si avanzamos mucho o avanzamos poco, no siempre estará en función de nuestros logros, sino de cuantas personas hayamos podido superar; si un producto es nutritivo o no, probablemente no dependa tanto de su composición, sino de las referencias científicas que utilicemos para evaluarlo.
 
Podría parecer que hablar en términos de “absoluto” y “relativo” solo sirve para quitarle objetividad a las cosas y generar una ambigüedad tan marcada que la fina línea entre lo correcto y lo incorrecto prácticamente desaparecería; que la “toma de posición” sobre cualquier evento de nuestro entorno podría ser fácilmente rebatible y quebrantable puesto que pasar de una orilla a otra no implicaría mayores complicaciones éticas o intelectuales; que el “orden” como lo percibimos hoy en día, ser convertiría en un concepto en desuso, irrelevante y anecdótico, debido a que cada uno, en función de sus pautas de referencia, podría promover un “orden” personal muy distinto al aceptado por la mayoría. Nada más alejado de la realidad, la transición de lo absoluto a lo relativo, no servirá para suavizar nuestras posiciones sino por el contrario para ampliarlas, aunque lamentablemente, también traerá consigo una serie de vicios que manejados maliciosamente podrían servir para confundir y engañar.
 
La publicidad, en cualquiera de sus formas, ha llevado esta idea hacia límites escandalosos, debido a que un mismo concepto puede ser ofrecido de dos modos diametralmente opuestos apelando a referencias científicas diversas o en el peor de los casos mostrando solo un lado de la verdad. Un laboratorio puede ofrecer la presentación de un suplemento como sobresaliente mientras que otro laboratorio puede cuestionarla seriamente y promover la presentación de su producto como mejor, cuando en realidad, ambas son útiles. Un comercial frecuente de radio dice: “la prestigiosa universidad “X” ha concluido que la falta del mineral “y” puede producir los efectos “a, b, c, d…”, consuma el mineral”. Planteado de esta forma, el tema genera preocupación, sin embargo, si se agregara que los efectos citados se producen después de deficiencias continuas y que la administración indiscriminada como se promueve en el mencionado espacio podría interferir con la absorción de otros nutrientes, la opinión del consumidor sería otra. Un comercial de aceites vegetales promovía su marca como superior a todas las existentes en el mercado por ser un “aceite vegetal cero colesterol”. Cualquier comprador promedio, preocupado por los efectos deletéreos del colesterol en las arterias se vería estimulado a adquirir este producto, que además era más costoso. No obstante, el comercial no decía que cualquier aceite vegetal es cero colesterol sin importar la marca o el precio. En el colmo del atrevimiento, recientemente se han empezado a transmitir por televisión varios comerciales donde se sugiere que el consumo de gaseosas es un acto adecuado y considerando que quién hace la promoción es una Nutricionista, el mensaje que se está enviando al público es que el consumo de gaseosas no solo es adecuado sino también nutritivo y saludable.
 
Pero, ¿tiene la publicidad y sobre todo la televisión, su principal insignia, tanto poder como para influenciar los gustos y preferencias de los espectadores a un punto tal que puedan afectar su estado de nutrición y de salud? Lobstein y Dibb (1) investigaron la relación existente entre la publicidad de comida obesogénica y el sobrepeso en niños de Estados Unidos de Norteamérica, Australia y nueve países europeos. Ellos encontraron una significativa asociación entre la proporción de niños con sobrepeso y el número de anuncios publicitarios por hora en la televisión para niños, sobretodo de anuncios que estimulaban el consumo de comidas energéticamente densas y pobres en micronutrientes. Básicamente son dos los aspectos que vuelven más susceptibles a los niños a la influencia de la televisión: uno es la abundancia del número de avisos transmitidos y dos la carga emocional que estos anuncios portan. En relación al primer aspecto, Batada et al (2) desarrollaron un estudio transversal para examinar el tipo de alimentos, su calidad nutricional y las técnicas y mensajes de mercadeo utilizados en los anuncios publicitarios emitidos durante la mañana del sábado en la programación de la televisión estadounidense para niños. Encontraron que de las 27.5 h de programación el 49% de los anuncios mostraban comida (27% cereales listos para desayunar, 19% restaurantes, y 18% anuncios específicos de comida), 90% mostraban alimentos o bebidas ricas en grasa, sodio y azúcar añadido o bajas en nutrientes, el 74% utilizó dibujos animados y el 86% apelaban a aspectos emocionales. En relación al segundo aspecto, Page y Brewster (3) analizaron los aspectos emocionales asociados con los comerciales de televisión que promovían el consumo de comidas hipercalóricas. Su investigación mostró que los aspectos emocionales más resaltados fueron diversión/felicidad y juego seguido de fantasía/imaginación, mejoramiento social/aceptación y frescura. Muchos de los anuncios usaban el término “super cargado” o similar para describir el potente sabor u otras características del producto. Aspectos como valor nutricional o salud fueron muy poco resaltados, lo cual parecería indicar que los comercializadores de alimentos saben que los aspectos nutricionales o de salud no son la principal preocupación de los niños por eso ni los mencionan. En abril del 2006, se publicó una investigación que entre sus objetivos buscaba examinar las asociaciones existentes entre ver televisión y el consumo de dulces, gaseosas, frutas y vegetales en diferentes países de Europa (4). Los investigadores recolectaron información de 162, 305 encuestas aplicadas en el marco de un estudio transversal de la Organización Mundial de la Salud desarrollado entre el 2001 y el 2002 con el objetivo de valorar los hábitos de salud en escolares adolescentes de 11 a 15 años. Los resultados mostraron que en aquellos países donde la media de horas de ver televisión era mayor (2.0 h – 3.7 h por día) existía mayor probabilidad que los adolescentes consumieran mayor cantidad de dulces y gaseosas y menor cantidad de frutas y vegetales por día.
 
En líneas generales, la mayoría de los estudios revisados coinciden en algunos aspectos claves: los niños son los más expuestos tanto en la cantidad como en enfoque de los temas sobre publicidad alimentaria (5); mientras más horas de exposición a publicidad alimentaria tenga el niño mayor tendencia tendrá a consumir galletas, dulces y golosinas lo cual va en contra de su consumo de frutas y verduras (6); la influencia de la televisión en la formación de los hábitos alimentarios de los niños puede darse desde tan temprano como los tres años de edad (7,8); la mayor parte de la publicidad asociada con alimentos emitida por televisión contribuye a formar los hábitos alimentos de las personas, sin importar la edad en niños y adultos. Ahora bien, no todo lo emitido por la televisión tendría que ser negativo, todo lo contrario, puesto que estudio europeo desarrollado en 13,035 adolescentes mostró que mientras más expuesto estuvieron a anuncios que promovían hábitos saludables como el consumo de frutas y verduras, este se incrementó proporcionalmente (9), lo cual nos da una idea más o menos clara de la magnitud de la influencia de la televisión.
 
La publicidad y el dinero que maneja fácilmente podrían obnubilar a cualquiera. Debería estar claro para todos que la opinión de un Nutricionista fácilmente puede cambiar la forma de vida de un hogar por la trascendencia de la información que maneja, lo cual debe llevarnos a pensar dos veces, que es lo que vamos a decir, cómo lo vamos a decir y quiénes nos van a escuchar para evitar generar controversias innecesarias que lo único que hacen es perjudicar a quién no conoce de la materia, que en buena cuenta son la mayoría.
 
Como Nutricionista me gustaría que la próxima vez que un colega decida hablar en público sobre temas controversiales, se asegure primero, que tendrá el tiempo suficiente para dejar bien establecida la idea que trata de comunicar y que aunque las presiones económicas son muchas y de las cuales no ha estado ajena esta revista, es mejor considerarlo dos veces antes de decir algo de lo cual difícilmente pueda retractarse después.
 
 
Robinson Cruz Gallo
Director Renut



Referencias Bibliográficas
1. Lobstein T, Dibb S. Evidence of a possible link between obesogenic food advertising and child overweight. Obes Rev. 2005 Aug;6(3):203-8
2. Batada A, Seitz MD, Wootan MG, Story M. Nine out of 10 food advertisements shown during Saturday morning children’s television programming are for foods high in fat, sodium, or added sugars, or low in nutrients. J Am Diet Assoc. 2008 Apr;108(4):673-8
3. Page RM, Brewster A. Emotional and rational product appeals in televised food advertisements for children: analysis of commercials shown on US broadcast networks. J Child Health Care. 2007 Dec;11(4):323-40
4. Vereecken CA, Todd J, Roberts C, Mulvihill C, Maes L. Television viewing behaviour and associations with food habits in different countries. Public Health Nutr. 2006 Apr;9(2):244-50.
5. Kelly B, Smith B, King L, Flood V, Bauman A. Television food advertising to children: the extent and nature of exposure. Public Health Nutr. 2007 Nov;10(11):1234-40. Epub 2007 Mar 5.
6. Utter J, Scragg R, Schaaf D. Associations between television viewing and consumption of commonly advertised foods among New Zealand children and young adolescents. Public Health Nutr. 2006 Aug;9(5):606-12
7. Miller SA, Taveras EM, Rifas-Shiman SL, Gillman MW. Association between television viewing and poor diet quality in young children. Int J Pediatr Obes. 2008;3(3):168-76
8. Taveras EM, Sandora TJ, Shih MC, Ross-Degnan D, Goldmann DA, Gillman MW. The association of television and video viewing with fast food intake by preschool-age children. Obesity (Silver Spring). 2006 Nov;14(11):2034-41.
9. Klepp KI, Wind M, de Bourdeaudhuij I, Rodrigo CP, Due P, Bjelland M, Brug J. Television viewing and exposure to food-related commercials among European school children, associations with fruit and vegetable intake: a cross sectional study. Int J Behav Nutr Phys Act. 2007 Sep 27;4:46

domingo, 11 de mayo de 2014

¿TECNOLOGÍA EN NUTRICIÓN?

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN AGOSTO DEL 2010

El médico y su forma de ejercer la medicina han sido por mucho el referente más importante para el desarrollo de las otras áreas de la salud. En cierto modo, los médicos han sido como el abuelo sabio de toda familia. Fueron los primeros en aparecer y conforme el conocimiento se fue multiplicando, el volumen de información que debían manejar se fue haciendo tan vasto que debieron desprenderse de algunas de sus funciones, las cuales finalmente terminaron dando paso al nacimiento de las demás ciencias de la salud (farmacia, enfermería, nutrición entre otras). Las ciencias nacientes iniciaron entonces un proceso largo y difícil de auto-definición, el cual estuvo inicialmente supervisado, bajo la atenta mirada del papá grande que decidía cuanto debía saber el hijo; no obstante, este proceso alcanzó tamaño dinamismo que la mayoría de los hijos se convirtieron en adultos absolutamente capaces con una personalidad bien definida.
 
En este contexto, las Ciencias de la Nutrición o como deberían llamarse las ciencias Nutriológicas podrían ser consideradas como una de las carreras de salud más jóvenes que existen por tanto con un camino que delinear todavía bastante largo. Esto comparado con el camino ya andado por las otras áreas de la salud podría parecer terriblemente lejano e inhóspito; sin embargo, es necesario hacer algunas precisiones: i) la forma de ejercer la medicina actual con todos sus adelantos y pruebas sofisticadas no tiene más de 150 años de antigüedad; para inicios del siglo XX, ni siquiera se contaba con antibióticos, mientras que hoy los medicamentos se cuentan por millares; ii) durante casi 7 mil años, entre los primeros registros sobre prácticas curativas datados en el año 5000 AC hasta el descubrimiento del primer quimioterápico descubierto por Ehrlich en 1910, la práctica médica ha sido considera menos que científica por no contar con los protocolos y estándares actuales; iii) el modelo de la molécula de ADN propuesta por Watson y Crick en 1953 y la secuencia del genoma humano a principios del siglo XXI han abierto una ventana de conocimiento con posibilidades infinitas que nos está permitiendo entender lo que antes tan solo se suponía. Por lo tanto, es como si todos estuviéramos en la misma línea.
 
Son varios los aspectos que fortalecen una carrera y le otorgan personalidad propia, la tecnología es uno de los más importantes. En Nutriología podríamos hablar de tecnología en prácticamente todo, lamentablemente, hasta el día de hoy solo se emplea en muy poco. Es difícil que en las pocas líneas que nos concede esta editorial se puedan abordar todas las áreas donde la tecnología es indispensable, sin embargo, podemos seleccionar dos aspectos claves: tecnología necesaria para la evaluación y monitoreo nutricional y tecnología necesaria para la determinación de requerimientos nutricionales.
Tecnología necesaria para la evaluación y monitoreo nutricional
 
La composición corporal es una variable en la evaluación del estado de nutrición de una persona, no es la más importante ni tampoco prescindible, es necesaria en la medida que los resultados obtenidos puedan ser adecuadamente contextualizados dentro de una metodología que valore otros aspectos como la ingesta alimentaria, la interacción entre fármacos y nutrientes, la actividad física etc. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, evaluar la composición corporal tiene que ver con el cálculo del peso ideal y algunos otros parámetros poco relevantes. En este sentido partamos de dos premisas: a) las fórmulas para obtener el peso ideal arrojan un valor teórico calculado para un momento determinado y que asume que los componentes corporales se encuentran en perfecta armonía; b) el peso crece paulatinamente a partir de los 30 años hasta casi los 60 años; y c) la mayoría de las fórmulas utilizan la talla como referencia. Entonces, ¿deberíamos asumir que una persona de 20 años tendrá el mismo peso a los 45 años o que la brecha entre el valor del peso ideal y el valor del peso real no sufrirá cambios con el tiempo? Definitivamente, no. El peso de la persona seguirá creciendo conforme avance la edad, y esto no significa necesariamente que la persona se va haciendo obesa, simplemente es parte del proceso normal de envejecimiento. Ejemplo: Persona A, sexo masculino, 20 años, 171 cm, contextura mediana, peso actual normal 65 kg. Si le calculamos el peso ideal a los 30 años utilizando la fórmula de la MLIC (tabla 1) o la fórmula de West (tabla 2), arrojarán como resultado, 67,8 kg y 64,6 kg, respectivamente. Si efectuamos el mismo cálculo a los 40 años, dará lo mismo. Si lo repetimos a los 50 años será igual.
 
Como se puede apreciar el valor del peso ideal sigue siendo el mismo con los años; sin embargo, el peso de la persona debe haber afrontado los incrementos promedios que todas las tablas asumen. Para los 50 años, el peso normal de esta persona estará alrededor de los 78 kg, siendo la diferencia con el peso ideal, bastante considerable. Peor aún, si sabemos que el peso es la sumatoria de varios componentes y dos personas de similares características pueden tener el mismo peso pero absolutamente distinta composición estas mediciones pierden trascendencia.
 
En este contexto la impedancia bioeléctrica es una prueba relativamente de bajo costo y bastante segura para determinar la composición corporal de una persona, aunque poco difundida, al menos la impedancia especializada.
 
Tabla 1. Fórmula para determina el peso ideal de la Metropolitan Life Insurance Company (MLIC)
 
Hombres : (T-152) x 1.02 + 48            Mujeres   : (T-152) x 0.88 + 45
 Al resultado se le agregará 5% del peso obtenido si la contextura es   grande y se le disminuirá 5% si la contextura es pequeña

Fuente: Luna D. Prescripción Dietoterapéutica en Medicina. 1ª Edición. Caracas: Editorial Texto s.r.l.
 
 
Con ropa ligera y   sin  zapatos
Desnudo y sin zapatos
Hombres
Talla2 (mt) x   22.4
Talla2 (mt) x   22.1
Mujeres
Talla2 (mt) x   20.9
Talla2 (mt) x   20.4
 
 
 
Tabla 2. Fórmula de West para calcular peso ideal
Con ropa ligera y   sin  zapatos
Desnudo y sin zapatos
Hombres
Talla2 (mt) x   22.4
Talla2 (mt) x   22.1
Mujeres
Talla2 (mt) x   20.9
Talla2 (mt) x   20.4
Fuente: Luna D. Prescripción Dietoterapéutica en Medicina. 1ª Edición. Caracas: Editorial Texto s.r.l.
 
 
Tecnología necesaria para la determinación de requerimientos nutricionales
 
En cuanto a la determinación de requerimientos, lo relacionado con la energía es digno de mencionarse. En la consulta promedio no se mide el gasto energético, se calcula con todo el error que ello puede incluir. Las fórmula más empleada es la de Harris y Benedict (HB), sin embargo, su margen de error es bastante alto. Varias investigaciones han mostrado que la fórmula de HB tiende a subestimar y sobreestimar los requerimientos energéticos de las personas enfermas. Daly y col y Owen y col encontraron que la ecuación de Harris Benedict sobreestimaba el gasto metabólico de reposo en un 7 a 24%. Otros estudios concluyeron que esta ecuación tenía poca precisión para determinar los requerimientos de energía (2, 3, 4) en pacientes con problemas de sobrepeso, desnutrición o depresión del sistema Nervioso (5). Aparentemente, el peso es el factor que más contribuye a esta variabilidad. Aunque existen posiciones a favor (6) y en contra (7) de ajustarlo en los pacientes que presentan marcadas desviaciones con respecto a su peso ideal o usual, lo claro es que se debe ser muy cauto en el cálculo de requerimientos energéticos en este tipo de pacientes.
 
Es necesario el empleo de un calorímetro indirecto o al menos que tengamos una idea mucho más clara para determinar la masa magra de una persona y de ese modo llegar a una conclusión más precisa sobre cuál debería ser su aporte energético óptimo.
 
Como se ha descrito muy superficialmente, la Nutriología como otras áreas de la salud tiene todavía mucho camino por recorrer y en ese devenir, la tecnología es una herramienta fundamental para su consolidación, no solo porque le permitirá obtener resultados más precisos, sino porque sobre la base de esa información, se podrá profundizar más en los tratamientos y en el éxito de la atención.
 
 
 
Robinson Cruz Gallo
Director Renut
 
 
Referencias bibliográficas
1. Luna D. Prescripción Dietoterapéutica en Medicina. 1ª Edición. Caracas: Editorial Texto s.r.l.
2. Ortiz Leyba C, Gomez-Tello V, Seron Arbeloa C. Requeriments of macronutrients and micronutrients. Nutr Hosp. 2005 Jun;20 Suppl 2:13-7.
3. Ahmad A, Duerksen DR, Munroe S, Bistrian BR. An evaluation of resting energy expenditure in hospitalized, severely underweight patients. Nutrition. 1999 May;15(5):384-8.
4. Cutts ME, Dowdy RP, Ellersieck MR, Edes TE.  Predicting energy needs in ventilator-dependent critically ill patients: effect of adjusting weight for edema or adiposity. Am J Clin Nutr. 1997 Nov;66(5):1250-6.
5. Sharpe JK, Byrne NM, Stedman TJ, Hills AP. Resting energy expenditure is lower than predicted in people taking atypical antipsychotic medication. J Am Diet Assoc. 2005 Apr;105(4):612-5.
6. Krenitsky J. Adjusted body weight, pro: evidence to support the use of adjusted body weight in calculating calorie requirements. Nutr Clin Pract. 2005 Aug;20(4):468-73.
7. Ireton-Jones C. Adjusted body weight, con: why adjust body weight in energy-expenditure calculations?. Nutr Clin Pract. 2005 Aug;20(4):474-9.

NUTRICION GLOBAL O NUTRICION DEL FUTURO

EDITORIAL PUBLICADA EN REVISTA RENUT EN NOVIEMBRE DEL 2008

La física elemental enseña que cuando dos o más cuerpos tratan de llenar un espacio vacío, el espacio dejado por el repliegue de uno de ellos, será automáticamente cubierto por el otro. En salud sucede lo mismo. Todas las especialidades de salud deben cubrir un inmenso espacio vacío que se llama prevención de la enfermedad y promoción de la salud. Cuando alguna de estas especialidades cede su espacio por desaprovechar una oportunidad o dejar de ejecutar una labor, no es que las otras especialidades se lo arrebaten, ocurre una simple recomposición de fuerzas que evita el vacío y permite que este espacio se llenado por alguien. Lamentablemente, esto ha pasado por años con los Nutricionistas, hemos cedido espacios que han sido cubiertos por otras especialidades de la salud. Sin embargo, el tiempo actual nos está ofreciendo una gama bastante amplia de posibilidades que nos podrían ayudar, si las aprovechamos en su real magnitud, a recuperar el tiempo perdido.
 
En los últimos años hemos sido testigos de como la inseguridad alimentaria se ha ido instalando paulatinamente en el mundo y sobre todo en los países menos desarrollados. El volumen de alimentos (expresado en toneladas métricas) destinado para la alimentación humana se ha reducido considerablemente porque su uso ha sido re-orientado para ser empleado como materia prima para la producción de combustibles bio-degradables más baratos y menos contaminantes que los combustibles fósiles tradicionales (petróleo y derivados), es decir, el destino de buena parte del maíz, caña de azúcar o trigo cultivado en los principales productores del mundo como Estados Unidos, México, Brasil o la Unión Europea, ya no es la alimentación humana sino la producción de etanol. La creciente demanda de China por ciertos alimentos como la soja, mérito a su reciente auge económico, ha generado también que los precios de los mismos se incrementen considerablemente en el mercado internacional con lo cual se ha afectado especialmente a las economías más débiles donde la mayor parte del ingreso familiar es destinado a la compra de alimentos y siendo estos más caros, el ya escaso presupuesto del hogar no sirve para cubrir las necesidades básicas de la familia. Los estragos del cambio climático en el mundo lindan, en muchos aspectos, con la catástrofe. En la mitad del planeta las lluvias son cercanas a diluvios, mientras que en la otra mitad las sequías son más intensas y prolongadas. Las reservas de agua dulce son menores cada año producto de la disminución de las zonas congeladas del planeta y a cambio se ha monitorizado un incremento considerable de los niveles de agua salada incompatible con la vida del ser humano y el cultivo de alimentos, al menos de manera directa, puesto que bajo ciertos procesos el agua de mar se puede desalinizar, no obstante, estos costos tendrían que endosarse al consumidor final.
 
La ciencia se está encargando día a día de darnos razones suficientes para asegurar que uno de los principales componentes de la salud de las personas es el estado de Nutrición. Prácticamente es una verdad absoluta que mientras más fuerte sea el estado de nutrición de una persona, mejor será la salud y expresado en términos económicos menor será el gasto que el Estado tenga que hacer para asistir a sus ciudadanos. El primero de octubre pasado se presentaron los resultados del estudio denominado “Análisis del impacto Económico y social del hambre en América Latina” (1) desarrollado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en trece país de América Latina, incluyendo el Perú. El estudio tuvo dos componentes de análisis: uno relacionado con el impacto retrospectivo de la desnutrición global infantil y otro relacionado con las proyecciones económicas de gasto estatal asociado con la no corrección del problema. En cuanto al primer aspecto se evaluaron los costos de salud para niños y niñas de 0-4 años que estaban desnutridos en el 2005; los costos de educación derivados de su desnutrición durante sus primeros años de vida de aquellos que para el 2005 tenían entre 6-18 años y el costo económico por pérdida de horas de trabajo a causa de enfermedades asociadas con desnutrición en los primeros 5 años de vida de personas que para el 2005 tenían entre 15-64 años. En relación al segundo aspecto se evaluó cuánto sería el ahorro en los mismos aspectos si se efectuarán reducciones considerables en las tasas de desnutrición infantil actuales. En término de pérdidas acumuladas el Perú gastó hasta el año 2005, 2.393 millones de dólares (ver detalle en Tabla No 1), gasta anualmente 345 millones de dólares (ver detalle en tabla No 2) y ahorrará aproximadamente 814 millones de dólares si para el 2015 logra erradicar la desnutrición (ver detalle en tabla No 3)
 
foto 1 editorial 6
Fuente: Referencia 1
 
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Fuente: Referencia 1
 
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Puesto que en un futuro próximo el agua será un bien tan preciado como el oro o el petróleo actual, los alimentos probablemente también se conviertan en artículos de lujo, por lo que, la necesidad de profesionales que puedan dirigir las políticas de alimentación y nutrición serán indispensables y no solo para ello, sino también para combatir los efectos negativos de la polarización nutricional del mundo (la mitad está desnutrido y la otra mitad está obeso). Estas tal vez sean algunas de las razones por las cuales, en los últimos años, todos se confiesan Nutricionistas consumados, mientras que los propios Nutricionistas siguen reclamando las pérdidas del pasado. Tal vez sea cuestión de Identidad lo que necesitamos los Nutricionistas para liderar estos movimientos. La identidad es útil para las personas como para los países o las agrupaciones de personas. Ayuda a fijar metas y una visión global de desarrollo. La identidad se forja a partir de logros y de instituciones sólidas que puedan canalizar y sistematizarlos de una manera tal que le den a sus asociados una idea de progreso y crecimiento. Así nos viene sucediendo a los peruanos, que fruto de nuestros recientes logros en gastronomía, arte, cultura etc., estamos empezando a desarrollar una Identidad nacional (para nada tiene que ver con un chauvinismo desmedido), que sin embargo, por falta de instituciones sólidas puede peligrar en su construcción.
 
Del mismo modo, los Nutricionistas necesitamos de muchos colegas con logros importantes, investigaciones, cargos, libros publicados entre otras cosas, y de instituciones sólidas como el Colegio de Nutricionistas del Perú o las universidades que hasta el momento es poco o nada lo que han hecho para estimular estos logros o canalizarlos de manera tal que pueden enviar un mensaje a los profesionales en ejercicio y a aquellos que están por convertirse en profesionales, que el liderazgo del Nutricionista no es una utopía, por el contrario es una realidad tangible y posible, que lo único realmente necesario es voluntad y desprendimiento en todas las áreas involucradas.
“Cuando enfrentes algo que creas imposible, espero te des cuenta que al final, lo único probablemente  imposible es aquello que no quieres hacer”  Anónimo 1407
 
Robinson Cruz Gallo
Director Renut
 
Referencias Bibliográficas
1. Programa Mundial de Alimentos y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Análisis del impacto Económico y social del hambre en América Latina. Lima. 2008. Visto en: http://www.onu.org.pe/Publico/centroprensa/DetalleNoticia.aspx?id=1719, el 25 de Octubre del 2008.

jueves, 8 de mayo de 2014

RENUT TERCER ANIVERSARIO

EDITORIAL PUBLICADO EN REVISTA RENUT EN ABRIL DEL 2010

Es para mi un gran honor poder dirigirme a ustedes esta noche. En primer lugar quisiera agradecerles por la confianza que han depositado en nosotros y en las cosas que estamos tratando de transmitir; también quisiera agradecerles por su preocupación por mantenerse actualizados y por cambiar minutos con su familia y seres queridos por interminables horas de viaje para estar aquí. Por ello, muchas gracias.

La preocupación por el alimento es tan antigua como el hombre mismo y ha evolucionado de forma paralela al desarrollo de la civilización. Hemos tenido que pasar, en un tiempo más bien pequeño en términos evolutivos, de una dieta básicamente carnívora a una dieta omnívora. Estamos modificando nuestros patrones de alimentación tan vertiginosamente que para los jóvenes de hoy, la forma en que se comía hace no más de 20 años, parece una narración extraída de un libro de historia.

La importancia de la nutrición en la vida del hombre ha sido exaltada y estudiada desde siempre. Hace más de 6 mil años, los egipcios utilizaban la dieta como parte fundamental de sus tratamientos curativos. Hipócrates en el año 400 AC decía “deja que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu comida”. Más cercano a nuestro tiempo, en 1770, Lavoisier demuestra que la oxidación de alimentos es la fuente del calor corporal. En 1911, Funk un bioquímoco polaco, utiliza por primera vez el término “vitaminas” para definir a una mixtura bastante heterogénea de compuestos cuya principal característica común es la necesidad de ser ingerirdas diariamente. Esta definición incipiente creó una revolución que alcanzó hasta finales de la década de los treinta, periodo que es reconocido como la edad de oro de la Nutrición porque en él se descubrió la estructura molecular de la mayoría de las vitaminas que conocemos actualmente.

Los albores del siglo XX también trajeron consigo otra revolución. El uso de hidrolizados de nutrientes a través tubos de alimentación dirigidos directamente al interior del organismo, dio paso al posterior desarrollo de la Nutrición enteral y parenteral con todas las innovaciones tecnológicas hoy conocidas. Por si fuera poco, el reconocimiento del ADN como una molécula capaz de interactuar con su medio, sienta las bases de la Biología Molecular y permite el nacimiento de la Nutrición molecular, integrada por la Nutrigenómica y la Nutrigenética que han empezado a explicar hasta las reacciones más simples del organismo.

A la luz de lo descrito, queda claro que la nutrición tiene una relevancia incuestionable en el mantenimiento y recuperación de la salud; no obstante, parece como si el desarrollo científico de esta ciencia y el desarrollo profesional de los Nutricionistas siguieran vías separadas y opuestas una de la otra.

Hace poco me hablaron del éxito y viniendo el comentario de quién vino, no he podido alejarlo de mi pensamiento. Lo primero que uno se pregunta es ¿cómo se mide el éxito? ¿Por el número de pacientes atendidos? Hay quienes atienden 5 pacientes al mes porque quieren ser correctos en la indicación y hay otros que atienden 5 en un día porque ofrecen bajar 10 kg en un mes. ¿El éxito se mide por aparecer en televisión? Hay quienes nunca aparecieron y son un libro andante, mientras que hay otros que promueven el consumo de gaseosas, al punto que ahora circulan camiones con publicidad de gaseosas nutritivas. ¿El éxito dependerá de la convocatoria a un curso? Felizmente, cada vez son más quiénes como ustedes nos están brindando la posibilidad de difundir información actual, porque de otro modo, habríamos sucumbido ante la venta de certificados sin siquiera asistir al evento. Probablemente, la mejor manera de medir el éxito sea evaluando que tanto se acerca lo que hacemos a lo que queríamos hacer y nada más.

La Nutrición llegó al Perú hace más de 50 años y con alrededor de 35 años de vida universitaria, nuestro andar es todavía lento y cadencioso. No nos hemos podido poner de acuerdo en cuestiones elementales y primordiales de nuestro ejercicio profesional. No tenemos metodologías estandarizadas, prácticamente no utilizamos tecnología para nuestras evaluaciones y lo que es peor, no manejamos un lenguaje técnico común, lo cual hace que nuestros resultados serán demasiados variables.

Si han leído con detenimiento las 11 editoriales que se han producido hasta el momento en el contexto de la revista que IIDENUT promueve, probablemente piensen que quién habla, no tiene ningún otro tema sobre el cual discutir. En los últimos 4 años, hemos reiterado en infinidad de oportunidades la necesidad que tenemos TODOS los Nutricionistas – no solo unos cuantos – de empujar un carro de mejoras apoyadas en propuestas sólidas y científicamente bien sustentadas. Hemos repetido incesantemente desde hace tiempo que debemos asumir el rol que nos corresponde a cada y terminar de una vez por todas de culpar a otros de nuestros propios pecados.

En este contexto, hemos publicado en la primera revista del presente año, una propuesta integral encaminada a establecer las pautas generales sobre las cuales consideramos se puede cimentar el edificio de la carrera de  Nutrición de los próximos 25 años. Como no podía ser de otra manera, está idea es  acorde con los cambios científicos que se vienen produciendo en el mundo y a la competitividad que ha inundado la práctica profesional fruto de estos cambios.

En 16 páginas, hemos querido resumir la mayor parte de las propuestas de trabajo que IIDENUT viene defendiendo en diferentes foros, tanto de Nutrición como de otros profesionales de la Salud. Apoyados o no, en este planteamiento, el cambio es inevitable por diferentes razones. Debemos recordar que de Nutrición se ha hablado siempre, no obstante, como las personas no enferman inmediatamente después de comer, es probable que  el mensaje de “cuidado con lo que comes” no haya calado lo suficiente y lo que es peor a muy pocos le haya llamado la atención. Este es uno de los principales obstáculos para nuestro desarrollo ¿cómo hacemos para que más personas empiecen a considerar como importante algo a lo cuál pocas veces dan importancia?

Es indiscutible que el trabajo que tenemos por delante es apoteósico y sumamente duro, porque implica nada más y nada menos que re-fundar lo que hasta ahora hemos visto y hecho como Nutrición. Entre los aspectos sobre los cuales debemos discutir  podemos citar:

i)        El nombre mismo de la carrera ya que carrera de Nutrición no es el más apropiado
ii)       El tiempo que estudiamos en la universidad, la mayoría de las profesiones tienen 5 años de estudios más prácticas pre-profesionales, nosotros tenemos 4 años de estudio más 1 año  de prácticas pre-profesionales
iii)      El procedimiento estándar básico para atención clínica, el cual debe nacer a partir de la adopción de una ficha, hoja o historia nutricional única. Ejemplos de la utilidad de esta idea lo encontramos en la práctica médica, donde, desde hace bastante tiempo se está hablando de una historia clínica única e informatizada.
iv)      El tiempo necesario para la evaluación de un paciente, tiempo que dependerá de los pasos incluidos en el procedimiento estándar
v)       El equipamiento mínimo para la atención clínica de una persona, miso que dependerá de los pasos incluidos en el procedimiento estándar
vi)      El número de profesionales necesarios para la atención de un número determinado de paciente
vii)     Las formas en las cuales se promoverá el desarrollo de especialidades escolarizadas, partiendo de tres campos principales nutrición clínica (para adultos y niños), nutrición pública con o sin mención en cuestiones específicas y nutrición deportiva
viii)    El desarrollo de perfiles laborales para el trabajo del Nutricionista de modo que no se contrate al profesional para una función y termine haciendo otra.
ix)      Las capacidades técnicas necesarias para poder enfrentar un nuevo tipo de evaluación, diagnóstico y seguimiento de un paciente

En IIDENUT estamos comprometidos con la generación de herramientas que puedan contribuir de manera efectiva y concreta al desarrollo de nuestra carrera. Trabajamos diariamente con el objetivo de hacer que los Nutricionistas desarrollen una Nutrición más científica. Para ello contamos con diferentes actividades a lo largo del año y hemos apostado todo nuestro empeño a sacar adelante el sueño de un Nutricionista bien posicionado en el equipo multidisciplinario de salud y la sociedad en general.

Estoy convencido que el amor por la carrera, es lo más cercano al amor de una pareja, por eso, para terminar, quiero compartir con ustedes algo que le decía un esposo a su esposa, que es algo así como lo que deberíamos decirle cada uno de nosotros a nuestra carrera:  “Te prometo trabajar, desvelarme y poner todo mi empeño para construir la casa en la forma que tu la mereces, pero por favor, no me prives de la luz de tu mirada porque cuando estas ausente, levantar una pluma es una tarea titánica, pero cuando estas conmigo viajar a la luna es algo menos que una chiquillada”.

Mil gracias por su presencia y en nombre de IIDENUT esperamos que los tres días que se iniciaron en la mañana de hoy sean tan provechosos para su ejercicio diario como  nosotros esperamos que sean.


Robinson Cruz Gallo
Director Renut